Manifiesto de los poetas y artistas de las nacionalidades y pueblos del Ecuador frente a los últimos acontecimientos políticos suscitados en el país.
Tamya raymi killa, octubre, es para los pueblos andino-amazónicos el mes de llamar la lluvia, de agradecer por el agua, que nos sustenta, que nos da vida.
Así, la tierra, la lengua, la cultura, el agua, la existencia misma han sido históricamente motivos de nuestras luchas y levantamientos. Todas esas vidas humanas y no humanas que nos acompañan, significan nuestra continuidad como pueblos y nacionalidades, por eso los poetas y artistas de las nacionalidades y pueblos indígenas del Ecuador nos juntamos a la lucha digna, justa y pacífica de nuestras comunidades que por siglos han sido excluidas; quienes para conseguir y hacer cumplir los derechos colectivos y mantenernos en defensa de la Madre Mundo, la Pachamama, hemos tenido que entregar vidas de mujeres y hombres, anónimos en la historia oficial.
En medio de la convulsión generada en el país, no precisamente por las nacionalidades indígenas, sino por el paquetazo económico dictado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a través del gobierno nacional, que claramente afecta al pueblo y no a los que más tienen, rechazamos enérgicamente la represión de las fuerzas policiales y militares en contra de los manifestantes que están haciendo escuchar su voz, al mismo tiempo que rechazamos cualquier tipo de violencia.
Tenemos la firme convicción de que está en manos del gobierno devolver la tranquilidad a la población, atendiendo las demandas de las mayorías.
Bien conoce la ciudadanía que la lucha emprendida por nosotros, como colectividades, ha tenido y tiene diferentes caminos, no solo estamos en las calles demandando nuestros derechos, hoy también nos tomamos la palabra, nuestra propia palabra, esa palabra ancestral, en lenguas diversas, en los idiomas en los que hemos sido nombrados y han sido nombradas nuestras tierras, y todo lo que en ella existe.
Así mismo, conscientes del papel social del arte nos manifestamos también en resistencia desde la palabra.
Todas las formas de escrituras, todas las palabras, todos los libros escritos y orales, todos los tejidos nacidos desde nuestros territorios los ponemos en manos de nuestros pueblos para tener memoria, porque nuestras lenguas y nuestros pueblos no morirán, porque sabemos que la cultura y la lengua no son solo contenedores de cosmovisiones y pensamientos sino sobre todo son instrumentos de descolonización y sanación.
En los últimos días, muchos sectores han salido a las calles en diferentes provincias para participar a las llamadas “marchas blancas”, han dicho que caminan “por la paz”, “ por un Ecuador unido”, “porque todos somos hermanos”, y “en contra del saqueo y el vandalismo”, entonces se nos viene a la cabeza y al corazón muchos episodios cotidianos que dejan vacías esas palabras dichas desde el poder, desde los “privilegiados”, y entonces se nos ocurre exigir que estas consignas no sea una cosa romántica, una especie de doble moral, que pretende mantener las cosas como están, a pesar de que sabemos que están mal, ya que ni en el día a día, ni en el quehacer político, económico y social del país estos dichos, aplaudidos por los gobernantes, se refleja así.
Si cuando las mujeres indígenas vamos a Quito o Guayaquil, o cualquier otro sitio de nuestro territorio, en las calles nos gritan María, y nos faltan el respeto, porque, aunque nos llamáramos así, nadie tiene el derecho de perturbar nuestra integridad personal con actitudes racistas como esa, entonces sentimos que nada ha cambiado. Entonces, esas consignas quedan en un imaginario más de las clases medias y altas para hacernos creer que los problemas de injusticias y discriminación se han borrado. Nosotros decimos que no, que actitudes como esas persisten, por eso invitamos tanto a la sociedad y como al Estado a construir una paz verdadera.
Pakta alli kawsay, vivir en dignidad y en paz, eso ya nos decían nuestras madres y padres antiguos y justamente por esos valores es nuestra movilización, porque sin justicia social, sin equidad, y sin respeto a la autodeterminación de los pueblos no habrá paz, por eso hacemos un llamado al gobierno nacional a un diálogo en igualdad de condiciones con nuestros líderes nacionales y regionales para atender las demandas justas del pueblo ecuatoriano, y en especial de los pueblos y nacionalidades.
Queremos decir entonces, que nuestra lucha tiene diferentes caminos, y hoy queremos desde el camino que hemos escogido nosotros, la palabra poética y narrativa, echar nuestras voces al mundo para que conozcan nuestra lucha y lo que nos ha tocado vivir.
Vemos con preocupación cómo en estos días se ha recrudecido el racismo, el regionalismo y la discriminación, poniendo en duda la capacidad de nuestros pueblos de dirigirse a sí mismos, lo que demuestra que no se ha superado la visión prejuiciosa, paternalista y colonial de la sociedad ecuatoriana frente a las nacionalidades indígenas, a pesar de ser el Ecuador un estado reconocido como plurinacional e intercultural.
Frente a la crisis civilizatoria y el desastre ambiental que vivimos, luchar por vida, por la justicia, por el agua, por la tierra, por el aire, por la voz propia ya es un acto insurgente, un acto de ternura y amor; esto es lo que podemos dejar a los niños y jóvenes como ejemplo de dignidad, en este pedazo de tierra llamado Ecuador, y para toda Abya Yala.
Kawsashunrakmi
Iwiaku pujuttaji
Seguiremos viviendo
Quito, 12 de octubre de 2019.
Fanny Wampanti, poeta Shuar.
Felipe Males Lema, narrador kichwa Otavalo
Kuyllur Scola, cantante kichwa Kayambi
Surimana Montalvo Chuma, ensayista kichwa Natabuela.
Inkarri Kowii, poeta kichwa Otavalo.
Pascual Yépez, narrador y docente kichwa Puruwa
Shairy Quimbo, músico kichwa Otavalo.
Katsa Cachiguango, narrador e investigador, kichwa otavalo.
Raquel Antun, poeta shuar.
Inti Cartuche, poeta kichwa Saraguro.
Bacilio Pomaina, poeta kichwa Puruwa.
Luiza Gualan, poeta kichwa Saraguro.
Alliwa Pazmiño, poeta kichwa Otavalo.
Ariruma kowii, poeta kichwa Otavalo.
Gustavo Toaquiza, pintor de Tigua, kichwa Panzaleo.
Agustin Calazacon, narrador oral e investigador Tsa’chila.
Segundo Wiñachi, poeta Kichwa Otavalo.
Ángel Medina, músico Kichwa Saraguro.
Yauri Muenala, artista plastico kichwa Otavalo.
Rasu Paza, poeta kichwa Puruwa.
Yana Lucila Lema O., poeta kichwa Otavalo.
Segundo Fuérez, artista visual Kichwa Otavalo
Clemente Mamani, poeta y comunicador Aymara, Bolivia.
Ángela Mavisoy, poeta Kamentsa, Colombia.
Kaypa’ Tz’iken, poeta y músico Maya Tujaal, Guatemala.
Carlos Daniel Prieto, poeta Wayuu, Colombia.
Manuel Gabriel Tzoc Bucup, poeta Maya K’iché, Guatemala.
Gonzalo Espino Reluce, Moche, Poeta y crítico literario, Perú.
Manuel Bolom, poeta Maya Q’eqchi’, Guatemala.
Edna Hernández, artista Afroindígena, México.
Raxkok Chali, músico Maya, Guatemala.
Antil, artista visual Mapuche de Wallmapu.
Rosa Chavez, poeta Maya, Guatemala.
Sergio Julián Caballero, realizador y cineasta Mixteco, México.
Irma Pineda, poeta Zapoteca, México.
Gladys Tzul, ensayista Maya, Guatemala
Feliciana Herrera, autoridad Maya Ixil, Guatemala.
Benenuto Chavajay, artista Tzutujil, Guatemala.
Alejandro Sicardi, Cantautor de Mendoza, Argentina.
Isabel Solís, abogada Maya Tujaal, Guatemala.
Eduardo Latino, poeta de Mendoza, Argentina.
Melina Ruíz Gonzáles, realizadora audiovisual Zapoteca, México.
Daniela Trovati, Cantautora de Mendoza, Argentina.
Aliwen, curadora y performer, Chile.
Gonzalo Castro Comil, agitador cultural, Mapuche de Wallmapu.
Cristian Pérez Mardones, artista-educador, Chile.
Claudio Guerrero, investigador y docente, Chile.
Gustavo Muñoz, soldador estructural, Chile.
Herminio López Maldonado, radialista comunitario Ñuu Kaan, México.
Jorje Luis Mejías, artista de teatro callejero, Mendoza, Argentina.
América Silva, cantante, México.