Por: Ángel Ramírez Eras
Pueblo Palta
25 de julio de 2018
El 4 de junio de 1990 se dio el levantamiento indígena del Inti Raymi el más grande en la historia latinoamericana del siglo XX. Tuvo dos connotaciones revolucionarias, una política y otra científica. En la parte política planteó la creación de un estado plurinacional e intercultural; y en la científica, el posicionamiento en la llamada “ciencia” de los conocimientos de nuestras culturas originarias de nuestro continente y de los demás continentes.
La Academia nació por los siglos XII en Europa y se ha diseminado por todo el mundo y la creación de ciencia ha sido su cometido permanente desde la lógica deductiva, inductiva, el método experimental. La Academia mundial y particularmente latinoamericana debe renovarse creando teorías nuevas a partir de las epistemologías emergentes, particularmente del paradigma de la interculturalidad y de la interculturalidad científica, la cual parte de la descripción de los contextos y conocimientos propios, crea teorías propias, refuta las teorías occidentales y las vuelve a aplicar a la realidad.
Recoge los aportes de la ciencia y el conocimiento indígena y de las culturas originarias y se posesiona como un nuevo conocimiento válido para la humanidad. Qué debe hacer la Academia Latinoamericana y ecuatoriana, volver sobre sus raíces y empezar a falsacionar las teorías aprendidas, desaprender lo aprendido desde los conocimientos propios y generar una nueva ciencia con conciencia e identidad desde nuestras propias raíces.