1998: El volcán Cayambe abre su vida a la magia, abre sus entrañas… que son blancas, llenas de canas como la historia, caliente y fría como la vida. La soledad también es parte de la vida, pero aquí no es tan sola, y el frío es parte de la llama que algún día fue. Aquí está ella como la soledad, como el propio fuego, frente a sus recuerdos, que es como la memoria de su gente.
Aquí está la abuela Tránsito Amaguaña frente al Cayambe y frente a otras mujeres que vienen a entregarle un reconocimiento otorgado por el gobierno a pedido del Congreso ecuatoriano.
El proyecto fue presentado por el diputado indígena Miguel Lluco y consiste en una pensión vitalicia en reconocimiento a su trabajo en favor de la organización del movimiento indígena. Al recibir los primeros cheques frente a varias dirigentes indígenas, Tránsito Amaguaña señaló que era la primera vez que le reconocían algo, pero el mayor premio era ver el avance en la lucha de los indígenas.
En el acto, la diputada Nina Pacari resaltó el significado que Tránsito tuvo en la creación de las primeras organizaciones indígenas y el ejemplo de su vida. Por su parte, Lupe Ruiz, dirigente de Chimborazo y ex-diputada , señaló su emoción por ver cumplida una aspiración de justicia con Amaguaña.
Tránsito Amaguaña. Nació en Pesillo, al norte de Quito, en 1909. De niña conoció el duro trabajo de sus padres en la hacienda del patrón.
A los 14 años, la obligaron a casarse con un hombre mucho mayor, pero el matrimonio duró poco porque el marido no quería unirse a la lucha de los indígenas.
Ahora, gracias a las gestiones de los diputados indígenas recibe este mínimo reconocimiento.
Un poco tarde, a los 89 años, aunque en realidad son como minutos en la inmortalidad, en la pelea por darle colores al amanecer.
Hace varios tiempos, en los años de mucha pela, de conquistar los horizontes con mucho hacer, de hacer… supo del dolor del huasipungo y quiso terminar con él.
Supo de la necesidad de tierra para plantar y quiso conquistarla, supo que había que juntarse y surgieron los primeros sindicatos agrarios del Ecuador.
Participó en la creación de los primeros sindicatos agrícolas del país, en la primera huelga de trabajadores agrícolas en Olmedo y en la fundación de la Federación Ecuatoriana de Indios en 1944, junto a Nela Martínez y Dolores Cacuango.
Inició las escuelas campesinas, en las que por primera vez se enseñaba a los indígenas en kichwa.
Con Tránsito Amaguaña los indígenas comenzaron a recuperar la vida. En el 31, en Olmedo nació la huelga. Y un aire distinto comenzó a caminar la sierra, y ya la navidad no fue tan triste, se desataron alambres y eliminaron cercas, para que todo el año fuera navidad.
Pero la autoridad-autora-autoritaria, actuó con lo que sabía, como lo que era, y los sables habitaron la zona, y el Cayambe rugió mudo.
Chozas y cosechas se destruyeron, y la vida fue entre rejas. Y la navidad anduvo como el tiempo del mundo, como camina el mundo, como el mundo, ¿cómo?
Hasta que un día una partecita de los huasipungos fueron devueltos a sus dueños…
Y a pesar de ser muy poco, los de mucho tener no lo aceptaron, querían todo para ellos, querían ser dueños de la navidad…
Y la pelea siguió, y la cárcel llegó nuevamente: en 1963, luego de un viaje por la Unión Soviética, fue detenida y llevada al Penal García Moreno, acusada de tráfico de armas soviéticas.
Al final el tiempo se hizo presente, recorrió la cara y la historia de Tránsito, quien está junto al Cayambe, sola, en una pequeña chacra de su tierra, produciendo su propia cosecha, trabajando como antes, como siempre, nunca olvidada, siempre presente en el pensar de sus hermanos.
Un símbolo vivo del movimiento indígena ecuatoriano.
Tomado de: La rebelión de los indios, Kintto Lucas. Abya Yala, 2000. Foto portada: Internet. Noviembre 29 de 2021
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