
La terminología es selecta y perversa para decorar el discurso uniforme. Aunque nada existe desconectado, toda la realidad material, y también la inmaterial, están íntimamente unidas a un todo. La persona es un sujeto que siente, piensa y se mueve, somos sujetos en movimiento por razones de origen y estamos íntimamente conectados, biológicamente unidos al mundo, pero algo está quedando desfasado y no corresponde al proceso de evolución natural, sino a proyectos diseñados y desarrollados para lograr objetivos contrarios a la estabilidad del todo.
El clima es algo natural, y cambia naturalmente, al ritmo que cambia todo, al ritmo que cambia también lo humano. Según los estudios de la mayor parte de la comunidad científica en el tema del clima y el ambiente, el clima está llegando a un grado Celsius y no debemos a 1.5 grados, mucho menos llegar a 2 grados Celsius porque los impactos serian insoportables. Entre 1901 y 2018, el promedio mundial del nivel del mar aumentó entre 15 a 25 cm. Los datos más precisos recopilados de las mediciones de radar satelital revelan un aumento acelerado de 7.5 centímetros de 1993 a 2017, para una tasa promedio de 31 mm por década. Como siempre, el agua permite hacer las mediciones más exactas y permite entender que de los 117 años en que comenzó el aceleramiento del clima, en los últimos 14 años hay una aceleración quíntuple sobre el largo periodo anterior. ¿Cómo el ser humano se puede adaptar a estos niveles del clima si el cuerpo humano no da para más? Y es posible encontrar mecanismos de mitigación, pero si el aceleramiento del clima no se detiene, no existe sistema de mitigación que valga. He allí la tremenda miopía de quienes sostienen que las medidas de mitigación resuelven la crisis. Apenas son remiendos que a la vuelta de la esquina se rompen.
Pero avancemos un poco más. Las proyecciones de la elevación del nivel del mar en el futuro son aterradoras cuando se mencionan millones y millones de toneladas de gases lesivos lanzados a la atmosfera. En 2007 el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) proyectó una estimación de altas emisiones de 60 centímetros hasta 2099, pero su informe de 2014 elevó la estimación de altas emisiones a alrededor de 90 centímetros. Varios estudios posteriores han concluido que un aumento global del nivel del mar de 200 a 270 centímetros en este siglo es para un colapso total. Una estimación conservadora de las proyecciones a largo plazo es que cada grado Celsius de aumento de la temperatura provoca un aumento del nivel del mar de aproximadamente 2,3 metros durante un período de dos milenios (2000 años), lo cual constituye un ejemplo de inercia climática. Pero en febrero de 2021, un artículo publicado en Ocean Science sugirió que las proyecciones anteriores sobre el aumento del nivel del mar global para 2100 informadas por el IPCC eran conservadoras y que los niveles del mar aumentarán más de lo esperado.
Unos días antes de la COP26, el Secretario General de las Nacionales Unidas llamó la atención a los gobiernos, ministros y delegaciones oficiales que asistirían a la conferencia, para que llegaran si tenían voluntad de alcanzar acuerdos que permitieran compromiso firme en bajar los niveles de CO2, CH4 o gas metano, entre otros. El gran problema de los gobiernos frente a la gravedad climática y ambiental, es que, o son parte interesada o no tienen agallas para desafiar a la gran empresa mundial que tiende sus tentáculos en cada país para explotar los bienes naturales: petróleo, gas, minerales, agua, energía, etc. y es que al interior de la misma ONU la pugna de intereses es grosera. El grupo de los 20 países más enriquecidos que conforman el G20, concentran casi dos tercios de la población mundial y el 85% del PIB mundial. Pero el G7; Estados Unidos, Japón, Alemania, Italia, Reino Unido, Canadá , Francia, más Rusia, que también integran el Consejo de Seguridad de la ONU, concentran el 58% de la riqueza mundial.
Rusia se mueve en ese concierto de la elite mundial como socio a partir de 1997 por su peso político, pero obtuvo los mismos derechos que los demás países hasta agosto de 2012 que ingresó a la Organización Mundial del Comercio (OMC) cuya discrepancia con Estados Unidos por la manera corrupta como manejan la OMC la mantuvo marginada durante mucho tiempo. Estas relaciones evidencias que el comercio mundial es la columna vertebral de la macroeconomía y cuya producción mundial está en manos, particularmente de Estados Unidos que explota petróleo, minerales, energía en diversas partes del mundo, y para ello ha llevado la guerra violando resoluciones del Consejo de Seguridad. Sus casi mil bases militares dispersas en el mundo no pueden inspirar paz y menos un clima agradable. La economía del G7 en la industria pesada, en la agroindustria, la explotación de los bienes del suelo y el subsuelo, en la fabricación armamentista y nuclear, utilizando tecnología de última generación, son capaces de elevar el clima a 2 grados Celsius y llevarnos a la extinción por la insoportables temperaturas, y quien sobreviva, quedara pulverizado bajo los ataques nucleares que concluirán el holocausto.
El discurso de la adaptación es ofensivo para la mayor parte de la humanidad, nos ponen incluso a recoger botes y llantas que no producimos en estos países colonia. Este discurso busca que las familias, comunidades y organizaciones se adapten y no contradigan la violencia contra el clima y el ambiente. Saludo a mi hija que ha cumplido un año más de vida, ella igual que toda la niñez y juventud, igual que toda la humanidad, tiene derecho a comprender que la vida corre peligro en este mundo de buitres carroñeros. Por eso reitero, no procede la minería en territorio de Tocoa, por más que ADJ apéndice de EMCO busque limpiar la corrupción y convencer a la población, para gente decente, moralmente está prohibido adaptarse, no cabe Pinares/Ecoteck/Lenir.
Por: Juan López, Pedagogo. Honduras. Foto portada: Al Día News. Septiembre 1 de 2022