Ecuador entra aceleradamente en la espiral de las violencias mineras. Este país andino, que se había mantenido relativamente al margen de este extractivismo , a partir del año 2009 comenzó a experimentar de manera acelerada todas las brutalidades que provoca la minería en los otros países de Nuestra América .
Las crecientes violaciones a los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza están al orden del día. Se irrespeta de forma sistemática la Constitución y las leyes. No se realizan las consultas previas, libres e informadas ambientales apegadas a los cánones establecidos, pues son simplemente sustituidas por socializaciones que la postre solo sirven para engañar a las comunidades. Tampoco se respeta la voluntad popular expresada en las urnas en varios cantones del país, a pesar de que se trató de procesos establecidos en el marco constitucional. Por ejemplo, más del 80% del electorado de Cuenca votó por la prohibición de la minería en los páramos que proveen de agua a esta ciudad, en febrero 2021. Sin embargo, en la actualidad, una de las comunidades en cuestión es invadida y agredida por personas armadas en pro de la minería, sin que el Estado haga respetar el voto popular o proteja a las personas. En ese duro contexto, se registra una nueva víctima de la minería. Alba Bermeo, embarazada de cinco meses, murió baleada esta semana, en la comunidad de Molleturo en la provincia del Azuay. Es el lamentablemente saldo de una lucha innegociable contra la minería. Resaltamos la violenta arremetida contra los cuerpos de las mujeres por parte del extractivismo minero y denunciamos el pacto patriarcal implícito en esta violación de derechos.
Todos los gobiernos desde la fecha mencionada son actores directos de estos atropellos. La criminalización y la represión a quienes defienden la vida y la naturaleza son cada vez más frecuentes, principalmente contra las mujeres que en muchos casos protagonizan la resistencia anti extractivista en los pueblos de América Latina. Los grandes medios de comunicación se alinean uno tras otro con la arremetida del capital minero. Y últimamente la actividad minera aparece cada vez más vinculada a acciones propias de bandas criminales, incluso cercanas al narcotráfico, que pretenden hacerse del control de los territorios en donde pueden desplegar la extracción irregular de oro, o que sirven de avanzadillas de las mismas empresas mineras empeñadas en vaciar dichos territorios y acrecentar la violencia machista.
Las comunidades y pueblos que resisten requieren de nuestra solidaridad. No solo exigiendo al gobierno ecuatoriano que cumpla con el mandato fundamental de cualquier sociedad organizada como es la defensa de la vida, sino que cumpla con una de las constituciones más potentes del planeta que ha consagrado los derechos individuales y colectivos de sus habitantes en paralelo con los derechos de la naturaleza.
También demandamos de las instancias internacionales de derechos humanos, activistas y movimiento feminista que se activen inmediatamente para frenar tanta violencia. Ofrecemos nuestra experiencia acumulada en largos y terribles años de lucha contra la minería transnacional para ayudar a consolidar nuevos y más vigorosos frentes de resistencia en Ecuador. Convocamos a mujeres organizadas, grupos activistas y movimientos sociales en general que resisten a estos depredadores extractivismos en todo el continente, a solidarizarse con las comunidades que resisten y re-existen en este país hermano. Es hora de que nuestras luchas se entretejan y que conformemos un gran frente continental para proteger la vida, desplegando acciones conjuntas y coordinadas, con el fin de enfrentar a la maquinaria de la muerte de las empresas mineras y extractivistas en general.
Por: Pacto Ecosocial e lntercultural del Sur. Foto: Frente Nacional Antiminero. Octubre 28 de 2022