Por: Tuntiak Romero
Ambientalista
Fotos: Internet
Febrero 9 de 2021
El triunfo del agua en Cuenca es contundente. Abre el corazón de la hidra capitalista y le clava un puñal de amor a la vida y le dice mirándole fijamente a los ojos coléricos de la bestia extractivista «en Cuenca SI amamos a nuestra Madrecita Tierra y queremos Agua» ; agua para el presente, agua para las y los renacientes, agua para producir alimentos sanos, agua para la chicha, agua para cada uno de los bichitos que existen en nuestro territorio.
El triunfo en Cuenca representa también el comienzo del fin del gobierno hiperpresidencialista, colonial, centralista, capitalista y transnacional. Y nos abre una pequeña grieta de posibilidades para caminar a un modelo político descentralizado, de democracia directa, comunitaria con autonomía y soberanía para cada pueblo, nación, provincia y región.
De esta manera desde abajo vamos construyendo la plurinacionalidad, asumiendo la responsabilidad de cuidar nuestros territorios y ejercer políticas propias sintiendo y pensando en la pervivencia de nuestras familias y poniéndole frenos a la voracidad del capital.
Los mineros seguramente buscarán todas las trampas de la ley y la interpretación engañosa para continuar con sus operaciones de saqueo. Recordemos que la minería es un mal inquilino, que no paga la renta que corresponde y cuando se va, deja destruida la casa que ocupa y muchas veces esa casa es incapaz de volver a albergar vida.
Más allá de la consulta nos toca ejercer autonomía en los hechos, defender el triunfo SI en cada uno de los territorios que se encuentran en la mira de la ambición minera; porque somos los custodios de la Madre Naturaleza y como hijos e hijas la tarea es defender a nuestra madre, utilizando todos los mecanismos posibles, en especial los que se definan en las asambleas comunitarias y las estrategias que y nacen de los vínculos campo – ciudad siempre y cuando se respete el principio de la horizontalidad.