Por: Walter Carrillo Darquea[1]
Gestor Cultural, Músico
Mayo 5 de 2020
La Resiliencia es iniciar un nuevo desarrollo después de un trauma. Boris Cyrulnik[2]
¿Cómo justificar el trabajo artístico y cultural en tiempos de pandemia?
La psicología social indica que la pandemia mundial puede ejercer efectos traumáticos similares a los que producen los conflictos bélicos, los accidentes, los crímenes violentos, el abuso físico, psicológico o sexual, la muerte de un ser querido, o los fenómenos naturales que pueden provocar desastres humanitarios.
No cabe duda, que una mayor angustia psicológica está presente en las personas y familias de quienes están trabajando en la primera línea de atención sanitaria; quienes perdieron un ser querido; quienes no pueden satisfacer sus necesidades básicas y quienes sienten abandono, soledad, hastío y tristeza por el aislamiento.
El modelo de Síndrome de Adaptación General de Selye[3], explica que el cuerpo responde de forma natural al estrés siguiendo tres etapas: La alarma, que es la reacción del cuerpo frente a la amenaza que significa el virus. La resistencia, es la etapa donde el cuerpo permanece excitado y alerta. El agotamiento, se produce cuando el estrés persiste durante un periodo prolongado. Durante estas etapas el cuerpo segrega hormonas del estrés y adrenalina, y su permanencia en el flujo sanguíneo puede debilitar otros sistemas y el cuerpo enferma o muere.
De acuerdo con este modelo, el estrés social de los ecuatorianos, generado por el confinamiento, podría estarse reproduciendo permanentemente en sus tres etapas, deteriorando la salud física y mental con consecuencias inimaginables, especialmente, para los sectores más vulnerables de la población.
Margarita Ávila, psicóloga ecuatoriana, en su trabajo de ayuda a las familias de trabajadores de la salud y policías, identifica «el duelo del contacto» e indica que estas familias expresan que les hace falta el abrazo y el beso, que por miedo a contaminar tiene que ser postergado. Esta actividad que permite la expresión de los afectados, es altamente curativa.
El arte y los efectos terapéuticos
Dice Boris Cyrulnik, que los artistas son portavoces del sufrimiento de los demás; cuando alguien ha sufrido un trauma y se encuentra solo, sin oportunidad de reflexionar y expresar el dolor, aislado en su problema, se agrava el sufrimiento y surge la depresión.
Pero todos tenemos la oportunidad de contar con un gran apoyo en la producción artística: el cine, el teatro, los títeres, la música, que son representaciones de lo real, permiten que, quien sufre en la vida real, pueda tener la oportunidad de dejar de sufrir en la representación de lo real. Luego de ver una obra de teatro o una película, es posible que la persona cambie su estado de ánimo, porque se ve reflejada en la representación y puede expresar su sufrimiento, armarse de valor para compartirlo. De esta manera el arte es un apoyo efectivo para enfrentar el sufrimiento o el trauma, y por ser una actividad colectiva y afectiva constituye una poderosa herramienta terapéutica para quienes lo necesiten.
«Participar en una actividad artística favorece el cuerpo y la mente. Entre otros beneficios, alivia el dolor y la depresión. Desde la psicología y la medicina se indagan las bases de este fenómeno». (Barnard, E.)[4]
La negación Cultural en tiempos de pandemia
Es vital trabajar en educación sanitaria y simultáneamente en la resiliencia. Es necesario crear nuevas circunstancias que faciliten optar por el desarrollo humano y no por la negación, el abandono, la desintegración o la soledad. Por tanto, se trata de tomar decisiones políticas de protección a la integridad humana.
Una decisión política fundamental para fortalecer el tejido social, es contar con alguien que traduzca el dolor de los demás. Los títeres, la música, el teatro, la danza, la pintura y otros estimulan y desarrollan la resiliencia, la empatía y satisfacen la condición educativa que permite aprender a convivir mejor. Por lo que la sociedad debe comenzar a darle un valor agregado a la Vida y apoyar la actividad de los trabajadores del arte.
Si cerramos las bibliotecas, los teatros, los centros culturales. los espacios de formación artística, estamos trabajando desde una política de la negación de las posibilidades que brindan las actividades artísticas en la expresión y la re – educación de los valores, hábitos, creencias y costumbres de las personas.
El psiquiatra francés B. Cyrulnik dice que todas las manifestaciones artísticas están hechas para superar la tragedia. La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda incluir el arte en las políticas de salud de los países. Según Piroska Östlin, directora regional de la OMS para Europa, «La oficina regional para Europa ha analizado 900 publicaciones científicas de todo el mundo y la principal conclusión es que involucrarse en el arte, ya sea bailar, cantar o acudir a museos y conciertos ofrece una dimensión añadida a cómo podemos mejorar nuestra salud física y mental».
En el Ecuador, los trabajadores del arte han desarrollado metodologías de educación a través del arte, terapias del arte en comunidades infantiles, cientos de canciones, obras de teatro, danza y títeres, pintura, manejo de espacios de promoción cultural, programas radiales, un sin fin de iniciativas al servicio de la Vida y la Comunidad.
Si queremos salir adelante de esta pandemia, necesitamos una población más resiliente que opte por el desarrollo humano y no por la tragedia. En esto el arte, las y los trabajadores del arte juegan un papel importante como proceso terapéutico, y aportes en la re – educación sanitaria.
[1] Walter Carrillo Darquea es: Antropólogo visual, gestor del desarrollo local sostenible, artista músico y educador popular. Es miembro de la Corporación de Arte, Gestión y Antropología Visual (AGAV). Actualmente trabaja para el Municipio de Rumiñahui como coordinador de cultura.
[2] Boris Cyrulnik es neurólogo y psiquiatra francés, profesor de la universidad de Tolón – Francia, es especialista en la teoría del apego, ¿cómo aprende un niño a amar? ¿cómo aprende a socializarse? Es la teoría más aceptada en las facultades de psicología y psiquiatría.
[3] Selye, Hans (1907 – 1982), médico austrohúngaro. Tomado de: Kasin, Saúl y otros. (2010). Psicología Social. ¿cómo afecta el estrés al cuerpo? Capítulo 14 – Salud pp.514.
[4] Bernard, Elena. (2015). Los Efectos Saludables del Cantar. En Revisa Mente y Cerebro, Investigación y Ciencia. Nº 72. pp. 28.
Gracias por tus reflexiones mi querido Walito. El arte nos permite fortalecer nuestra parte sana, nuestra parte luz