Los abuelos y abuelas, el 21 de diciembre con el solsticio de invierno cuando el sol refleja más hacia el hemisferio sur, celebraban el “Kapak Raymi”, (kapak es un término kichwa para decir líder, exacto, preciso, justo; mientras que raymi significa fiesta de gran solemnidad). En esta fiesta los pueblos andinos celebraban la incorporación, el recibimiento, pero también el nacimiento de los grandes líderes; tiempo y espacio que era considerado para los andinos como óptimo para el nacimiento de niños/as provistos de un espíritu de líderes, para los cuales sus padres escogían como “markak tayta” o padrinos a personas de reconocida trayectoria de vida, probidad y merecedores del respeto de la comunidad, a fin de que se conviertan en referentes para los líderes nacientes, saberes que aún perviven en el imaginario y en la práctica de espiritualidad de algunos de los pueblos indígenas como los conocimiento que aún persiste en el imaginario de los pueblos kichwa de Chimborazo y Saraguro, entre otros.
Según Yantalema B. (2005) en su investigación titulada, ‘La Edad dorada de los niños kichwa, una lectura desde el paradigma intercultural’,
La celebración de los matrimonios también fue costumbre de los antepasados realizarlos el 21 de diciembre en el solsticio de invierno. En diciembre los purwa celebraban el mes del hombre, del tayta, del inti, la gran fiesta del kapak, tiempo en el que los recién casados y otras parejas jóvenes, acudían a recibir los sabios consejos de los tayta y mama yachak. De donde se puede decir que los recién casados después de recibir los sabios consejos de los yachak, entraban en un proceso de preparación tanto el hombre como la mujer durante todo el período de invierno hasta el mes de marzo, mes propicio para la concepción con el equinoccio de primavera, durante este mes los purwa celebraban la fiesta de la luna en honor a las mujeres sabias quienes eran las responsables de enseñar a las mujeres jóvenes entre ellas recién casadas los saberes como el bordado, hilado, tejido entre otras habilidades.
En las comunidades kichwa de Chimborazo, el recibimiento de los recién nacidos o el primer avistamiento era un acto sagrado, no era cualquier persona que podía ser el primero que tome en sus brazos al recién nacido. Al contrario, la madre procura que su hijo sea visto por personas honorables y trabajadoras porque según la tradición de las madres, esa persona le transfiere sus actitudes al recién nacido a través del magnetismo de su cuerpo y los rayos ópticos de su mirada, a más de ello la primera persona que toma en sus brazos al bebé, tiene que convertirse en el padrino o madrina de bautizo, que en kichwa lo llaman “markak yaya” y “markak mama”, quienes eran los encargados de presentar ante el sacerdote católico para la ceremonia del bautismo como un acto de la sincretización de la espiritualidad comunitaria con la práctica bautismal de la religión católica con la que fuimos colonizados.
La celebración del Kapak Raymi, también se realizaba en agradecimiento al astro sol (tayta inti) y a la lluvia por la energía entrañada en la allpamama que provoca la germinación de las semillas, de manera espacial del maíz, en este tiempo los sembríos empiezan a brotar de la tierra y al igual que los recién nacidos empiezan a adaptarse y crecer en el ambiente bio, socio y cultural externo.
Esta celebración del Kapak Raymi, fue sobrepuesta con la navidad desde la venida de los españoles y consigo el cristianismo católico, ceremonia que impone en las mentes de las personas, la venida de un personaje imaginario “gordo y jovial, de barba blanca y vestido con un traje rojo ribeteado de blanco, que conduce por el aire un trineo de ocho renos transportando un saco lleno de juguetes” que se llama Papá Noel, conocido también como san Nicolás o Santa Claus; inventado posiblemente como parte del marketing de las empresas carameleras y de juguetería.
Según documentos relacionados:
La imagen familiar de Santa Claus se introdujo en Estados Unidos en el siglo XVII procedente de Holanda, si bien tiene su origen en Alemania, a mediados del XIX; sus raíces se encuentran en la antigua cultura popular de Europa y su celebración se ha extendido en todo el mundo, principalmente Estados Unidos y la mayoría de los países de América Latina.
En un principio, el día de san Nicolás en el que se recibían los regalos se celebró el 6 de diciembre. Tras la Reforma al movimiento religioso cristiano en el siglo XVI por Martín Lutero, los protestantes alemanes dieron más importancia al Christkindl (Niño Jesús) como donante de regalos el día de su fiesta, el 25 de diciembre.
Papá Noel, se conoce que llegó a Ecuador, en los años 40 en plena guerra con el Perú, traída como una de las novedades desde Nueva York por las señoras pudientes de ese entonces que solían hacer sus compras en la ciudad capitalista del Norte.
Como se puede ver la navidad y la entrega de regalos es legitimada por el cristianismo católico. En este contexto vale la pena reflexionar, cómo incide esta cultura de “regalomanía navideña” en la salud mental y física especialmente de los niños. Se inicia cada diciembre con la manipulación de la conciencia inocente de los niños que esperan juguetes y caramelos. Los juguetes generalmente son pistolas, metralletas, puñales, tanques de guerra, aviones de combate, personajes armados, entre otros; esto hace pensar, que al parecer, que desde la infancia estamos empeñados en formar pequeños asesinos, a que se acostumbren a ver la agresión y el asesinato como un rol normal de los hombres, mientras que con la entrega de utensilios de cocina a las niñas, parece que quisiéramos que todas las mujeres se formen únicamente como cocineras y procreadoras, aparte de promover la cultura de la avaricia y consumismo con esta práctica.
En este ámbito, predicamos a los cuatro vientos por una educación para la paz, para la vida y para el amor, pero con la entrega de ese tipo de juguetes, practicamos una educación totalmente contraria, es decir para la muerte. Como consecuencia de lo antes señalado, es evidente lo que está sucediendo en algunas escuelas de países desarrollados, donde niños asesinan a niños.
Esta cultura de “regalomanía navideña” suplantada en vez del Kapak Raymi, también está incidiendo negativamente en las conciencias de las familias empobrecidas de las comunidades indígenas, quienes han optado por salir a las ciudades con sus niños en brazos a pedir caridad o lo que le llaman “las navidades”; así mismo, a pesar de los programa sociales que al final terminan regalando fundas de caramelos a los niños de los sectores empobrecidos de forma disimulada con fines electoreros, no se ha logrado eliminar la salida de niños, niñas inclusive con sus familias a los bordes de las carreteras a pedir las navidades.
Por: Bolívar Yantalema. Kichwa de la Nación Puruhá. Foto Portada: COIQ. Publicado originalmente el 25 de diciembre de 2019.
Referencias:
- Yantalema B. (2005), La edad dorada de los niños kichwa, una lectura desde el paradigma intercultural,
- https://www.oya-es.net/reportajes/claus.htm
- http://perufolklorico.blogspot.com/2018/12/tawantinsuyu-qhapaq-raymi-la-festividad.html