Por: José Antonio Ipiales Guacán
Abogado
Marzo 8 de 2020
Nada es completamente inútil, y la ciencia occidental no puede ser la excepción. Sin esa ciencia, sin esos avances, no habríamos llegado en la actualidad a ser usuarios, usufructuarios o testigos al menos de tanta Tecnología.
Pertenezco a una generación en parte privilegiada y al mismo tiempo en parte discriminada, en ambos casos en su oportunidad sin explicación. De parto normal, el campo me vio nacer y me permitió crecer en él, como muchos en los mismos tiempos, mi Adolescencia ya fue cautivada por los anzuelos de la ciudad; y, en busca de mejores oportunidades mi padre y mi madre me indicaron el camino a la capital. ¡Qué privilegio, hombres y mujeres de mi patria, qué privilegio!
Mucho de mi conocimiento, en la medida que le di importancia a mi curiosidad, se lo debo a la ciudad, a la Tecnología, sin embargo, lo más importante de esto, fue el uso, el sentido del uso de la Tecnología que se puso a mi alcance. ¿Qué habría sido de mi vida en particular y de la humanidad en general sin esos avances? Para ciertas cosas la ciudad es el mejor lugar, pero para el goce pleno y a largo plazo (sustentable) no hay mejor elección que el campo, la Tierra, ahí se gesta la vida, la esencia de la matriz productiva: ¡La producción de alimentos! Lejos, muy lejos de lo que pueda decirse desde las normas constitucionales pertinentes así como la Legislación Ambiental. Porque no se come caucho, no se come vidrio, no se come hierro o aluminio ni ningún metal por precioso que sea, no se come papel, no se come plástico, no se come cemento. Se come un Abecedario de Alimentos tales como Aguacate, Banano, Coco, Durazno, Espinaca, Fréjol, Guabas, Higos, Jícama, Kiwi, Lima, Mellocos, Naranjas, Ocas, Papaya, Queso, Sambo, Taxo, Uva, Yuca, Zapallo; de las plantas aromáticas, la Fantástica Hierba Luisa, el Cedrón, la fragante Menta, Ohhh…., la infusión Fucsia Intensa del Ataco, símbolo de Salud Íntima especialmente para la mujer, de la Hoja de Higo, emblema de mi descendencia, la increíble Manzanilla cuyas propiedades se las conoce desde mucho más atrás de la misma Grecia, las no menos importantes Canela, Guayusa, Matico, Orégano, Retama, Romero, Laurel, y la gama interminable del Reino Vegetal, cada una con sus propiedades medicinales o principios activos químicos. El rezagado Eucalipto de cuya planta más se lo utiliza para leña de las ladrilleras. ¿Qué sería de mis pulmones si no fuera por el Eucalipto? Solo de pensar que en mi Niñez, Adolescencia y Juventud sufría de resfríos frecuentes, ¿y estando rodeado de bosques de Eucalipto? ¿Qué tal? Como que algo anduvo mal, pero ya pasó. Lo que estuvo mal es que en mi Infancia, Adolescencia y Primera Juventud, estuve rodeado de este mundo vegetal maravilloso pero no sabía para que servía. Lo que yo llamo mi Segunda Juventud, mi Madurez y lo que se me permita vivir, haré algo más que aquilatar las Propiedades Medicinales del Reino Vegetal, o como lo llaman desde la ciencia, los Principios Activos Químicos, pero en estado natural.
Las pocas plantas mencionadas, son más posibles gracias al Agua. ¡Bendita sea el agua por el simple hecho de ser Agua! H2O se lo escribe desde la Química de los hombres. Dos átomos de Hidrógeno y una de Oxígeno, dicen para hacerlo interesante desde la ciencia, puede que lo sea o es, pero más me complace la aplicación del Agua como elemento vital para la vida vegetal, animal y por supuesto la humana.
Son varias las ocasiones que he estado en el gran Chimborazo, ya que la Tecnología me ha permitido, he estado con mi Familia exactamente en el lugar en el que nuestros ojos se han deleitado cómo ante los primeros rayos del sol, cual infinitas y destellantes perlas, gota a gota las nieves del coloso de los Andes se desintegran, para en estado líquido por la ley de la Física deslizarse hacia abajo, y juntas todas, esas gotitas de agua se reúnen en principio en transparentes riachuelos que alegremente fluyen en busca de sus similares, hasta formar grandes ríos que llegarán algún día al Océano Pacífico o al Océano Atlántico, pero antes de llegar a estos destinos, calmarán la sed del Reino Animal, hidratarán cada célula de todos los humanos sin excepción, especialmente de los que ya saben la importancia del agua en el cuerpo humano, o irrigarán los campos agrícolas dirigidos por hombres y mujeres que hacen de la producción de alimentos la primera y mejor actividad económica.