Colta, Guamote, Alausí, y otros lugares de Chimborazo son espacios políticos en disputa simbólica, ideológica, religiosa y cultural. En esa disputa aparecen indígenas con o sin preparación en ciencias políticas, pero ligados a procesos comunitarios, sociales y religiosos han ocupado cargos públicos de elección popular.
Los políticos harán de las iglesias sus plataformas políticas, nuevos lugares de disputa de votos, perfiles para las elecciones. El proselitismo político del liderazgo evangélico se incrementa en las últimas décadas, porque los evangélicos tienen la misión de «conquistar», «transformar» la política con los valores del Reino de Dios. Este fenómeno similar en otros países de la región que ha despertado tensiones, preguntas y escisiones en el protestantismo evangélico. Aunque, el indígena evangélico se diferencia de los evangélicos de Brasil, El Salvador, etc.
La entrega de Biblia, bastón de mando, kushma, sombrero y poncho a Lasso por el alcalde de Colta. Estos elementos culturales, religiosos con sus significados se politizan, se mimetizan para otorgar «poder» a Lasso. Fe y política se encuentran en el rezo del pastor evangélico de rodillas ante el poder político (Lasso y Gualán) y religioso (Biblia).
Lasso dará un giro a ese encuentro con su frase: «He venido, también, para pedirle a la Virgen de Balbanera que nos bendiga».
¿La oración representa que los indígenas evangélicos no van a salir a protestar?, ¿los pastores respaldan las políticas de monetarización de Lasso?, ¿la presencia de los pastores es sinónimo de perdón a Lasso por su postura en octubre 2019 hacia los indígenas?.
Se asistió a un encuentro de símbolos, creencias y discursos de «no más paralizaciones que dejen trabajar», vías, riego, producción, y más producción. Este es el país del «encuentro» que busca legitimarse así mismo.
Por: Alfredo Bagua Maji. Kichwa de la nación Puruhá. MSc. en Comunicación. Junio 2 de 2021