Dr. Arturo León Bastidas
Durante la colonia y la época republicana han sucedido numerosas sublevaciones indígenas. Una de ellas fue la capitaneada por Fernando Daquilema, a fines del año l871en la época garciana. Un sencillo hombre, oriundo de Quera una comunidad de la serranía fusionada entre el viento y el cielo ubicada en las colinas del aguerrido pueblo Cacha.
Fernando Daquilema nació el 5 de junio de 1848. Hijo de Ignacio Daquilema y María Ruiz, provine de la dinastía Puruwá Cacha Duchicela; se casó con Martina Lozano. Su padre trabajaba en la hacienda “Tungurahuilla” y de su madre se dedicaba al cuidado de los hijos, a la artesanía de hilado, tejido de prendas para su esposo e hijos.
Entre los años 1860 se produjo una sobreexplotación de fuerza de trabajo de los indígenas de la jurisdicción del cantón Riobamba. Se observa en ellos que la parroquia de Yaruquíes, donde se gestó la mas sangrienta sublevación de Fernando Daquilema, fue una de las que sufrió una más drástica reducción de sus efectivos demográficos y uno de los mayores incrementos proporcionales en el pago del diezmo entre 1870 y 1871.
En diciembre de 1871, llegó al colmo la indignación de los pueblos indígenas por el abuso al que llegaron los opresores a través del cobro de los diezmos. Fernando Daquilema, descendiente de los Duchicelas, encabeza el levantamiento en Kacha (hoy la primera parroquia indígena del Ecuador), desconociendo el gobierno de blancos que reprime, explota; y, aspirando a formar un nuevo gobierno que considere a los indígenas en igualdad de condiciones.
Cerca de la laguna de Kápak-kucha (laguna del rey), en la plazoleta de la capilla de la virgen del Rosario, que en la actualidad queda en la Comunidad de Cachatón San Francisco (Hatun cacha) fueron convocados a una gran asamblea con la finalidad de analizar la situación crítica de los pueblos indígenas y posteriormente elegir a un jefe para los objetivos que tenían.
Entre los puntos que trataron fueron:
1. No pagar diezmos a los curas ni aduanas al gobierno.
2. No acudir a los trabajos de la carretera nacional, aunque los amenacen de muerte.
3. Apoderarse de las tierras de las haciendas, tierras que antes fueron de los indígenas y les fueran arrebatadas.
4. No pagar los derechos parroquiales.
5. Acabar con los rematadores de diezmos y primicias.
6. Incendiar y destruir los pueblos de Punín, Licto, Yaruquíes, y Cajabamba.
7. No trabajar para los blancos y mestizos, aunque les paguen con oro.
8. Comunicar el alzamiento e iniciar a participar en el a todos los indígenas de la provincia para acabar con los blancos
9. Desconocer a las autoridades blancas y nombrar en su lugar a las autoridades propias.
También definen grandes principios:
Libertad para vivir
Libertad para trabajar
Libertad para tener su propia tierra
Libertad para morir en paz
Luego de la gran deliberación, toda en una sola voz eligió a Fernando Daquilema como su jefe máximo y rey de Kacha y los pueblos indígenas de la gran nación Puruwá, porque vieron en Él coraje, templeza, decisión y firmeza. Tocaron la campana de la capilla de la virgen del Rosario, la bocina, churus y la gente gritó: «Nuncanchi Jatun Apu» (nuestro gran señor); y, tomando un manto y la corona de San José, le nombraron rey. Daquilema, joven de 24 años, inició su misión conformando con gran estrategia y sabiduría un ejército compuesto por caballería que sobrepasaba de 500 unidades y hombres y mujeres dispuestos a luchar cuerpo a cuerpo con las autoridades enfrentando a las fuerzas del ejército.
Agobiados por el pago de tributos y por la sobreexplotación, los habitantes de las comunidades de Cacha se explotaron en coraje y tomaron venganza contra todo diezmero prepotente y abusivo; en este caso, el diezmero Rudicindo Rivera pago toda la ira de un pueblo enardecido por lo que ajusticiaron como escarmiento.
Fernando Daquilema luego de reunir a los máximos líderes de la comarca para dar las indicaciones y directrices, convoca a toda la población de Cacha y emprende la toma algunos centros poblados como Yaruquiés y Cajabamba; a esta iniciativa se suman otros pueblos a la cabeza los líderes de estas, Daquilema con un ejército Rojo de más de 10.000 tomaron Punín, que cae bajo el control de los sublevados encabezados por la capitana Manuela León, mujer altiva y de coraje, nativa de la comunidad de San Francisco de Macshi, (Hatun Kacha) hoy conocido como San Francisco de Asís, o Cachatón San Francisco, una mujer hermosa, valiente y con muchas iras y sed de venganza.
El gobernador de la provincia pidió refuerzos y llegaron desde Ambato y Quito, con quienes retomó la población de Punín luego de que fue abandonada por los indígenas. La represión que siguió fue despiadada.
Es célebre el enfrentamiento entre la mujer bella y valiente Manuela León y el teniente Miguel Vallejo, cuan felina salvaje se lanzó venciéndola para clavarla la garrocha en el pecho y luego arrancó los ojos con su tupo y los guardó en la faja de su anaco; por fin se consumó la venganza por haberle violado salvajemente a su humanidad.
Se tomaron con facilidad el pueblo, liberaron a los presos y luego se retiraron ante la noticia de que venían refuerzos de soldados.
En estas filas de Ejército Rojo, figuraban como jefes Bruno Valdés, Nicolás Aguagallo Turunchi y Miguel Pilamunga, que ordenaban tocar las bocinas en son de guerra. Daquilema se volcó contra Cajabamba acaudillado por los capitanes José Bagua, Lucas Pendi, Juan Maji y Antonio Guacho.
En Yaruquiés, Cajabamba y Punín la gente corrían por todo lado aterradas y sólo unos cuantos milicianos se aprestaban a la defensa.
Los pueblos indígenas Licto y flores plegaron al levantamiento impulsada por los Kachas, enfrentándose a las tropas gubernamentales, luego que García Moreno decretara el estado de sitio el 21 de diciembre en Chimborazo, sin amedrentarse ante la represión, haciendo retroceder a las tropas, que regresaron a Riobamba ante la amenaza de ser tomada.
Igual que los gobernantes actuales, García Moreno utilizó calificativos en contra de quienes se levantan contra la injusticia, en la sesión del Consejo de Estado, donde se aprobó el estado de sitio, “…siendo muchos los delincuentes la equidad aconsejaba que el castigo recaiga únicamente sobre los principales culpables, esto es, sobre los cabecillas del motín y los responsables del asesinato, incendio, robo y violencia, y que debía indultarse a los demás que apartándose de las filas de la sedición se presentasen a las autoridades”.
El ejército rojo de 10.000 indígenas hombres y mujeres armados con lo que tenían, las mujeres con piedras, palos, tupus, waraka, garruchas; se establece la lucha a muerte, son tomados presos centenares de indígenas; a pesar de ello luego se reorganizaron.
El gobernador envió más de 150 soldados armados para perseguir á los cabecillas. Ante la despiadada persecución algunos presos solicitaron el indulto, con la condición de deponer el levantamiento, que fue concedido por el gobernador y esta decisión fue publicado el 25 de diciembre en las parroquias tomadas; situación que fue considerada por Daquilema como una traición por parte de esos dirigentes.
El Consejo de guerra ordenó a las tropas que ejecutaran en la plaza de su misma comunidad San Francisco de Macshi, atada a una picota, sin ningún juicio a Manuela León y Julián Manzano, acto macabro que se dio ante la presencia de por lo menos 200 indígenas miembros de la comunidad; Fueron ejecutados también Francisco Guzñay, Pacífico Daquilema y Juliana Paguay.
Daquilema, se sintió traicionado por algunos dirigentes y se entregó a las milicias garcianas, no antes de haber abrazado a su mujer y su pequeño hijo, luego fue apresado y conducido a la cárcel de Riobamba donde se encontraban presos otros dirigentes.
El Ocaso
El 3 de enero de 1872, retornó la “calma”, disolviéndose tres compañías de la guardia nacional llamadas a servicio. Según Costales Samaniego se condenó a varios dirigentes a ser pasados por las armas sin fórmula de juicio.
El 13 de marzo se levantó el estado de sitio, pero continuó el juicio criminal.
El 25 de marzo de 1872 se reunió el Consejo de Guerra para juzgar a Fernando Daquilema declarándolo culpable por dos supuestos delitos: haber sido el cabecilla principal del motín en el que fue declarado Rey y por responsable del asesinato de Rudecindo Rivera, imponen la pena de muerte para Daquilema, el 6 de abril de 1872 es llevado a la iglesia para ser aconsejado por un sacerdote, el 8 de abril fue trasladado a la plaza de Yaruquíes, a las 11 am, estaba prevista la hora cero, sin embargo Daquilema rompió el silencio de los presentes y lanzo una advertencia: ñukataka huañuchinguichikmi, ñuka yuyashkakunataka pi mana wañuchingachu, kayachari mushuk yuyaikuna shamunga.
Luego de su mensaje la milicia garciana lo fusilaron.
De esta manera recordamos otro de los grandes testimonios de rebeldía de nuestros valerosos hombres que salieron de los pueblos indígenas. Solo hemos querido citar algunos ejemplos de lucha, porque es necesario permanentemente recordar de dónde venimos, quienes somos y a que costo existimos.
Manuela León
Su nombre es sinónimo de belleza, fuerza, coraje y rebeldía. Como mujer y como indígena fue una de las dirigentes claves en la sublevación emprendida por Fernando Daquilema en contra del gobierno de García Moreno y por la reivindicación de sus derechos.
Manuela León Guamán nació probablemente en 1844, en la comunidad de San Francisco de Macshi o también conocida Cachaton San Francisco, (Jatun Cacha), hija de Ermenegildo León y de María Guamán.
Manuela integró al movimiento de Daquilema, era el momento oportuno para saciar la sed de venganza por la violación sufrida por parte de los diezmeros de García Moreno; y encabezó la toma de Punín, el 21 de diciembre de 1871.
Con delirante entusiasmo, lágrimas de coraje, con fe, recibieron la esperada noticia de que se iniciaría la rebelión indígena de Kacha. Manuela León, Pacífico Daquilema y su mujer Juliana Paguay, vecinos de la comunidad de Pucará Pallu, tomaron la voz del alzamiento y reclamaron el lugar de nuestros cabecillas de las poblaciones de San Francisco de Macshi, Pucará, Pallu. Los indígenas se levantaron con tambores, churus y bocinas convocando a toda la comarca a luchar por la justicia, porque la hora había llegado. Manuela, con toda firmeza encabezó la movilización por los trabajos forzados en las carreteras nacionales, los tributos y la ofensa diaria.
Bajo este panorama, podemos apreciar que este es un ejemplo de la mujer, que ha jugado un importante papel en la lucha de nuestros pueblos, Manuela León, mujer hermosa y con gran coraje oriunda de San Francisco de Majshi, conocida también como Jatun Cacha Loma, dirigió la toma de la parroquia de Punín, junto a Francisco Guzñay y otros líderes valientes el 21 de diciembre, enfrentándose a las tropas del gobierno por un lapso de dos semanas, decayendo ante la superioridad en armamento de las tropas.
Este levantamiento se originó por los abusos de las autoridades blancas, el sometimiento brutal, la imposición criminal a las leyes blancas, el sometimiento a trabajos forzados en las haciendas y obras del gobierno sin paga alguna, el cobro de los diezmos y primicias por los recaudadores, rematistas, llegando al extremo de arrebatar a los hijos en prenda de la cantidad que quieren recaudar en caso de que no puedan pagar; entre ellos el recaudador Rudecindo Rivera.
Algunos “historiadores imparciales” dicen: “habían ido a congregar a la gente que debía pagar con su trabajo en la carretera el impuesto, tan antiguo como la República, que se llamaba subsidiario”.
El ejemplo de este héroe sigue vivo.
El 8 de abril de cada año recordamos el vil asesinato de uno de los principales líderes indígenas del siglo pasado que se enfrentó a la Iglesia y al régimen oscurantista de García Moreno, encabezando un levantamiento que se inició el 18 de diciembre de 1871, en el aguerrido pueblo de Kacha – Yaruquiés, Provincia del Chimborazo.
Daquilema vive y vivirá por siempre en nuestras mentes y corazones, ¡¡Carajo!!
Publicación original: Riksinakuy (10-04-2017)
Por: Arturo León. Kichwa, de la Nación Puruhá. Doctor en Jurisprudencia. Foto: Internet. Abril 7 de 2023