El descubrimiento de América y su colonización constituyen un único proceso histórico que determinó las relaciones de dominación de España a costa del quebrantamiento de muchas de las estructuras económicas y sociales de los pueblos indígenas. En la consolidación del régimen colonialista se manifestaron elementos de progreso histórico, técnico y tecnológico, pero, asimismo, la regresión de importantes componentes de las tradiciones y demás superestructuras de aquellas comunidades.
En los primeros siglos de la conquista y colonización de América se empiezan a sentar los fundamentos étnicos, ideológicos y culturales de una nueva fase histórica en la que intervienen españoles e indígenas. La cultura colonialista pasó a ser la dominante y las culturas indígenas las dominadas, de ahí que la relación que se dio entre ellas, puede definirse como un caso de interculturalidad antagónica. No obstante, la enorme presión que tuvieron que soportar las tradiciones indígenas, para someterlas o hacerlas desaparecer, a lo largo de los siglos posteriores al descubrimiento se han dado no pocos procesos espontáneos de interculturalidad. Más aún se siguen dando, y por tanto hay que entender la interculturalidad como un proceso inacabado.
Entre los temas fundamentales del pensamiento actual sobre la descolonización de América Latina, la cuestión de la interculturalidad antagónica ocupa un lugar importante. El interés por este asunto ha impulsado la comprensión de los múltiples problemas que la relación desigual entre culturas puede llegar a plantear, más aún cuando van desde lo cotidiano y doméstico, hasta el análisis filosófico de las formas complejas de la interrelación.
En este artículo tomaremos dos ejemplos de la síntesis cultural entre lo español y lo quechua, representada en imágenes simbólicas femeninas de la época de la Colonia, en estos se trasluce la interculturalidad antagónica de la época. En el primer caso, se observa la intención de los catequizadores españoles de utilizar la imagen quechua (quichua), dotarla de nuevos significados y ponerlas al servicio de su intención evangelizadora, en el segundo, de apoderase de la figura central de un ritual muy antiguo, despojarle de su sentido sacro y adjudicarle otro fuera de todo el contexto. La cultura quichua en cambio utiliza los pequeños resquicios que deja el dominio ideológico, apela a la costumbre y la tradición para mantener el pensamiento indígena, los significados culturales propios aunque ocultos en las formas y confiando sólo en la memoria colectiva.
En la ´interculturalidad antagónica´, es posible porque implica niveles de equivalencia convencional, mecanismos analógicos en las dos culturas, acercamiento y distanciamiento de códigos propios y ajenos.
Por: Ileana Almeida. Filóloga. Foto portada: Internet. Mayo 15 de 2022.