Por: Ángel Polivio Chalán

A partir del año de 1492, con la llegada de los europeos al continente conocido ancestralmente como Abya – Yala se dieron una serie de cambios forzados a nivel cultural, político, religioso, económico, militar y jurídico que sufrieron todos los pueblos que habitaban este continente.
Los cambios se dieron de muy variadas maneras, unos se dieron de formas más sutiles y otros de formas más salvajes. Estos cambios se concentraron más en el campo espiritual y religioso, cuyos representantes, mediante la Santa Inquisición, justificaron todos los crímenes cometidos en el proceso de colonización espiritual de nuestros antepasados.
Este proceso de colonización se valió de procesos de suplantación descarada de los símbolos, celebraciones, rituales y ceremonias. La cultura occidental en calidad de cultura dominante suplantó conceptos y visiones del mundo, sobre los mismos elementos ceremoniales y simbólicos de los ancestros del Abya – Yala. Esta suplantación de manera sutil, inició por los símbolos y fechas de celebraciones más importantes del mundo andino así por ejemplo:
Celebración andina, celebración cristiana que reemplaza Kapak Raymi
Kapak es un término que se origina de dos morfemas de origen kichwa “Kapana = poder” y “-k=el que”, uniendo los dos morfemas significa: “el que puede”, es decir, nacimiento de alguien que puede liderar o solucionar problemas y cambiar algo para el progreso de una sociedad. Por otro lado Raymi significa Celebración, por lo que Kapak Raymi es la celebración a la liberación o nacimiento de una potencia de liderazgo, espiritual, político, familiar y comunitario, que incluye la práctica de los principios y valores para construir el churo del pachakutik como representación de lo que es el planeta solar. Esta celebración se cumple en el solsticio de invierno (entre el 21 y el 25 de diciembre) Navidad
Navidad es un término de origen latino que significa nacimiento, y da nombre a la fiesta que se realiza con motivo de la llegada de Jesucristo a nuestro mundo. El término hace referencia al día en que nació alguien que puede salvar al mundo. Esta fiesta se celebra: el 25 de diciembre.
Aun sabiendo que el nacimiento de Jesús no fue el 25 de diciembre, la Iglesia Católica tomó la decisión de mantener la fecha convencional de la navidad. Las razones fueron que coincidiera con los ritos paganos por el solsticio, que se realizaban alrededor del 25 de diciembre aún antes del nacimiento de Cristo: como es el Kápac Raymi de los Inkas.
De esta suplantación resultó nuevos rituales, nueva simbología y nuevas creencias que se han impuesto como verdaderas caricaturas de las verdaderas tradiciones espirituales que son practicadas por la iglesia católica sobre la población criollo-mestiza y sobre los mismos dueños de la tradición que pertenecen a diferentes pueblos y nacionalidades ancestrales que habitan a lo largo y ancho de la región de los Andes a donde siempre se han destacado cuatro momentos importantes en el ciclo del maíz en concordancia con los puntos del tiempo conocidos como los equinoccios y solsticios, que se concretan en el lapso de un año, tiempo en el que nuestro planeta gira dando una vuelta completa alrededor del sol.
Entre los solsticios sobresalen las celebraciones del Inti Raymi y del Kapak Raymi, que nuestros antepasados celebraban alrededor del 21 de Junio y el 21 de Diciembre de cada año respectivamente, cuando el sol alcanza su máxima distancia en su alejamiento del centro equinoccial de la tierra, como una forma de evitar un alejamiento exagerado se realizaba las ceremonias de Inti-ñan o Inti-Watana, como una manera de garantizar la germinación y maduración de los frutos que nacen de nuestra Madre Tierra.
Cuando el tierra en su desplazamiento sitúa al sol en su extremo derecho, o geográficamente hablando hacia el polo sur, se produce un otro solsticio, el 21 de diciembre. Para este tiempo, la semilla ha brotado del vientre de su madre, ahora ya es una planta, pequeñita y llena de vida. Los ojos de nuestros abuelos y abuelas expresan nítidamente el júbilo que sienten por su hermosura, su bondad, su fortaleza.
A todo esto se sumaba la celebración del nacimiento de la nueva potencia de liderazgo, que ancestralmente se celebraba con majestuosidad mediante ceremonias, rituales, homenajes y festejos. Por ser una celebración dedicada a la continuación de la vida, de manera fundamental se dedicaba a las nuevas generaciones, a los niños y jóvenes, que luego del gran ritual se incorporaban a formar parte viva de la sociedad, en calidad de joven KAPAK.
Analizando la tradición se deduce que los mayores engalanaban a las nuevas generaciones con obsequios y rituales de la dotación simbólica a los recién nacidos, con prendas de vestir y todo lo esencial para que ellos sean los continuadores de la vida del pueblo. Este acto de ofrenda a los menores, realizado en base a la reciprocidad de todos los integrantes de la comunidad, incluía también homenajes a los mayores (autoridades y líderes) reconocidos como KAPAK que demostraban ese gesto de reconocimiento a las nuevas generaciones. Tal era la grandiosidad de esta celebración que los invasores venidos de occidente a través de la suplantación de símbolos y creencias, buscaron modos para reemplazarlas con algo que también tuviera gran peso y esplendor material y espiritual conforme a lo que acontecía en este tiempo.
Para desaparecer a la celebración del Kapak Raymi, que siempre se celebraba el 21 de Diciembre, pretendieron convencer al pueblo que esta celebración era la misma a la que ellos denominaban la fiesta de la Pascua de Navidad, dedicada al nacimiento del niño Jesús considerado por ellos redentor de la humanidad, y que se la debía efectuar los días 24 y 25 de Diciembre. Igualmente los cánticos y danzas tradicionales de la época inkayka llamadas Ch´untunkis fueron suplantados por Villancicos de Navidad.
En la actualidad, bajo el nombre de sincretismo religioso o interculturalidad se pretende yuxtaponer valores religiosos traídos de occidente que se ha mezclado con el crecimiento del capitalismo que se dedica a estimular el florecimiento de la sociedad de consumo.
Luego de este gigantesco proceso de usurpación y suplantación de símbolos y rituales originarios que ha ocasionado la pérdida de la identidad de los pueblos ancestrales durante más de 5 centurias, parece haber llegado el tiempo del Pachakuti, para retomar el camino de la recuperación y re-emprender la senda de la emancipación espiritual, pasando de la reflexión a la acción, a la defensa de nuestras vidas y la de todos los seres que habitan la tierra, emprendiendo también un proceso de sanación del cosmos y la tierra.
En este proceso de recuperación, en la actualidad, todas las autoridades y líderes comunitarios, estarían en la obligación de engalanar a las nuevas generaciones pertenecientes a cada institución, cada comunidad y cada organización, ofreciendo rituales de reconocimiento y jurando lealtad para dar continuidad histórica a las tradiciones del pueblo. Los rituales que incluirán a los recién nacidos se realizará mediante la entrega simbólica de elementos que representen aquella continuidad. Como agradecimiento a ese reconocimiento cada líder comunitario y cada autoridad institucional, conocidos como KAPAKKUNA recibirán un justo reconocimiento por parte de los miembros de la comunidad o institución al que pertenecen y este reconocimiento lo celebrarán juntos en un espacio determinado KURIKANCHA como símbolo de un espacio para encuentros colectivos.
* Este artículo fue publicado originalmente el 13 de diciembre de 2016