Por: Verónica Yuquilema / 14-03-2018
Kikin kashkata kuyashpa, shuktak runakunapak kawsayta kuyaytukushun, chaymanta runakuna mishukunapash colonización llaki, chukrikuna sakishkata hampirinamanta rimarikrini, kay racismo nishkata chinkachinkapak, runa mishukupashmi makipurarina kanchik yuyayta sakinkapak shamupashkani. kanchik, shinami, alli kawsayta paktachi tukushun. Chay chukrikunata alliyachishpa, sumak kawsayta shinallatak tawkapura kawsayta kamashpa kawsaytukushun. Shinallami, runawan mishuwan, turi pani shina puri tukushun.
En el año 2017, los casos de racismo en contra de la población runa que se denunciaron y difundieron públicamente fueron varios: 1) Un grupo de chicos y chicas otavaleñas prohibidos de ingresar a un centro de diversión en Otavalo porque estaban usando la vestimenta de su pueblo; 2) Tras los hechos de violencia ocurridos en la celebración del Inti Raymi en Cotacachi, los runakuna son tachados de: ¡Indios Salvajes!; 3) Dos humoristas reconocidos promueven un evento público denominado “Sex on the llacta”, con el apoyo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
Y así, se podría también hacer un listado de las acciones racistas propiciadas por las instituciones del Estado, pero quedémonos por aquí, porque lo que quería llamar la atención es en relación con las expresiones y acciones que promueven lo que se denomina: racismo sutil, ese racismo sistemático e invisibilizado que se reproducen en el día a día: en los buses, en los bares, en las escuelas, colegios y universidades, en los parques, en las casas. ¡Suba, suba, María (Manuel)! ¡Vea hijita(o)! ¡Vaya, vaya mamita! ¡Qué indio que eres! ¡Ya sacaste al indio que tienes dentro! ¡Mira, ese perro runa! ¡No te comportes como indio!
Seguramente el listado de expresiones que la población runa escucha en el día a día es mucho más largo que éste; y ni hablar de las acciones que replican este sistema de opresión colonial.
Sin poner al blanco-mestizo en la pared de los acusados y a la población runa en la banca de las víctimas, siento que es necesario que la responsabilidad de luchar contra el racismo sea asumida de los dos lados. Para ello, cada uno debe responsabilizarse por su parte de la historia y contribuir a su transformación.
Los runakuna, sí, tenemos que continuar el trabajo de transformar nuestro rencor y resentimiento de un pasado desolador, asumiendo que ocurrió y que tenemos la oportunidad de construir caminos reales de interculturalidad a partir del respeto y del amor propio. Así también, tenemos la tarea de cuestionarnos y no naturalizar aspectos cotidianos tan simples como: ¿Por qué no acudimos a una discoteca o bar con nuestro anaco o poncho?
Pero, de su lado la población blanco-mestiza debería iniciar su trabajo de descolonización real y comprometida para contribuir en la construcción de esta interculturalidad desde acciones pequeñas y concretas. Porque los sentimientos de superioridad cimentados por toda la estructura colonial y luego estatal también son dolores que deben ser asumidos, sanados y transformados.
Los sentimientos de inferioridad y superioridad heredadas de la época colonial nos persiguen, asumir y transformarlos es un camino de descolonización que nos concierne a todos y todas. Y empieza en cada uno de nosotrxs. ¡Yupaychani!
La descolonización: Una tarea pendiente, que empieza en y con nosotrxs, artículo de Verónica Yuquilema, en Riksinakuy (https://atomic-temporary-17868035.wpcomstaging.com/). 08-03-2018
https://soundcloud.com/user-953423467/articulo-la-descolonizacion-una-tarea-pendiente-que-empieza-en-y-con-nosotrxs