El símbolo de la actual Mama negra es muy arcaico de acuerdo a los símbolos que encierra el ritual. Posiblemente fue celebrado en toda la región andina, incluso antes de la presencia de los incas. (Como ya lo sugirió Levy-Strauss “el desfondamiento de la organización política americana se debe a que la “coalición” cultural americana se había establecido entre grupos menos diferenciados entre sí que el viejo continente).
Cuando los incas-quechuas llegaron a las zonas que rodean al Cotopaxi, elementos quechuas fueron incorporados a la ya conocida celebración de la Madre Tierra que hacían comunidades indígenas de filiación étnica anterior.
Hace algunos años, había que viajar a Zumbagua o a San Isidro para presenciar la famosa fiesta. Entonces, el personaje central, no iba a caballo sino en medio de otros personajes que representaban papeles vinculados a la fecundidad, a la abundancia y riqueza que ofrecía el suelo retinto, a fin de acentuar el sentido ritual de la celebración. Así la tierra, elemento generador, de la vida, se convierte por analogía en la figura de la Mama Negra
La antigua fiesta guarda hasta ahora su esencia a pesar de las tergiversaciones de que ha sido objeto.
Pero hay otros argumentos que subrayan lo dicho. A lo largo de los Andes, las culturas indígenas (entre estas la quechua o quichua, según las variaciones dialectales), preservan su homogeneidad, como lo prueban las Mamas Negras que representan a la Pacha Mama, unas veces en figuras trabajadas en cerámica, otras así como en fiestas y procesiones. Su característica principal, el color negro, alude al interior de la tierra. La Pacha Mama en Huancavelica, por ejemplo, es negra, tiene cuatro brazos y una falda hecha de serpientes. En las zonas cercanas al Cusco las Pachas Mamas negras simbolizan la fuerza de la vida y de la fecundidad y son el centro de la fiesta en época de cosecha. En la comunidad de Chibuleo, Ecuador, hacen ondear sus faldas oscuras con animados movimientos, en clara alusión a la serpiente, animal vinculada con la fuerza reproductiva femenina. La “Mama Negra” de las comunidades indígenas de Cotopaxi (término que en quechua significa luz de luna en la cima de la montaña, pertenece con sus variantes particulares, al código único de la fiesta a la Pacha Mama. En ella la fertilidad se muestra a través de signos evidentes: muchos hijos le cuelgan por todas partes, su fogosidad es tal, que hay un personaje que alivia sus ardores dándole aire fresco debajo de la pollera ondulada; es pesada y cargada de materialidad, de lana de borrego o alpaca en contraste con los personajes masculinos, que llevan trajes ligeros y, con máscaras blancas y que representan a los espíritus. Durante el recorrido, un personaje aspergea leche, un claro signo del semen, para reiterar la presencia de la fuerza vital.
El término Mama Negra no desvirtúa el concepto de Pacha Mama; inclusive respeta la estructura de los nombres quechuas compuestos de dos partes, cada una de dos sílabas, aunque, en verdad, oculta la sacralización de la fertilidad, tan relacionada con el campo de lo sexual, sentido inadmisible para la ideología cristiana. Para reemplazar a la Pacha Mama, mundana y sagrada al mismo tiempo, concepción imposible de ser admitida por la religión católica, se inventó el personaje de una esclava negra convertida al cristianismo por un milagro de la virgen de la Merced, personaje totalmente extraño al ritual indígena, que, además, no responde a los códigos que cifran la totalidad de la fiesta: música quichua, ofrendas con símbolos vegetales, zoológicos y culinario-gastronómicos propios de las culturas indígenas andinas: mazorcas de maíz, papas, mellocos cocidos, cuyes asados, y la bebida quechua por excelencia, y de precedentes mitológicos: la chicha (asua) preparada a base de una variedad del maíz, la jora. La cultura proporciona espacios intersticiales entre las diferencias, pero para que la interculturalidad sea real es necesario que haya una traducción recíproca de códigos, y que no haya imposiciones religiosas, políticos o sociales porque como se ha visto, son factores que desvalorizan las tradiciones culturales.
Marzo, 2010
Por: Ileana Almeida. Filóloga. Foto portada: Hablemosdecultura.com. Septiembre 27 de 2021