
La paz trae dudas, dudar no es no creer, más bien es un ejercicio espiritual para buscar la certeza de lo que se cree, o el conocimiento profundo de la persona en quien se cree. Conocer es la puerta de entrada a la paz-cua, mientras llega el conocimiento, el corazón humano no tiene paz, la mente está en ebullición y dualidades, el alma se agita en una búsqueda incesante de paz. La conversión tiene sacudidas muy fuertes, hay experiencias que se levantan por encima de la normalidad en busca de paz, pero entre tanta oferta, tanta propaganda que no convence, la persona en proceso discierne y no puede conformarse con lo que encuentra en primera instancia. Todo lo que escucha, mira, siente, es pasado por el tamiz del análisis, el discernimiento hasta tener una síntesis que tenga fundamento.
Desde Santo Tomas de Aquino viene la tesis de que la partícula más minúscula de la materia es el átomo, de allí la teoría atómica. Albert Einstein no se quedó conforme, siguió investigando, analizando, sus observaciones le hacían pensar, sospechar, que el átomo no es la partícula más fina del mundo material, y siguió buscando mejores argumentos para demostrar que la teoría atómica no es confiable o para convencerse de tal teoría. Y descubrió que el átomo está formado por protones, neutrones y electrones, por ondas de energía positiva y negativa que hacen posible la vida desde el interior del átomo. La dialéctica en la vida material tiene origen en la vida espiritual. Planck y Einstein tiraron al carajo la teoría atómica y sobre sus hallazgos se levanta la teoría cuántica, es reciente y todavía no superada, pero puede ser superada un día de estos porque nada es estático. Para el creyente, Dios esta en esas ondas de energía potenciando la vida, evolucionando, empujándola hacia la paz verdadera.
No nos debemos asustar o sorprender porque el evangelio tan escuetamente coloque a Tomas, el discípulo, como un hombre incrédulo y no creyera la presencia de Jesús después de la crucifixión, es comprensible. Hasta entonces la presencia de alguien que había muerto no era para creer así nomás, y posterior a Jesús tampoco ha existido. El cristianismo primitivo no era uniforme, nada puede ser uniforme, había movimientos internos que se plegaban a la línea pastoral de Pablo, otros a Pedro, otros a Apolo, otros a Lucas, otros a Marcos, otros a María. Unos eran muy doctrinarios, otros más pastorales. Unos eran muy cuadrados, otros más progresistas. En fin, había de todo. Tomas representa aquí un movimiento más racional, cuestionador, analítico, sensato frente a los fenómenos de la realidad. Lo admirable es que son capaces de mantener la unidad. Ante las confrontaciones internas, Pablo aconseja «sopórtense unos a otros» y coloca el ejemplo del cuerpo humano que es una estructura muy bien organizada y compleja, formada por células, tejidos, sistemas y órganos. Nada en el cuerpo es idéntico, pero en unidad funcionan a la perfección. ¡Como no admirar el funcionamiento del cuerpo humano! similar al cuerpo universal con sus millones de estrellas, luceros, soles, lunas y galaxias. Unidad, unidad, unidad.
La fe debe cruzar el colador de la razón para no ser ingenua, floja y concesionaria. Un testigo no puede testificar algo que supone, sino algo que conoce porque lo ha visto o ha oído de primera mano, así su testimonio será una fuerza que nada y nadie puede quebrar. La verdad no tiene doblez, es absoluta, y no todo lo que miramos, oímos, sentimos o palpamos es verdad, este mundo está lleno de falsedad. No se puede creer ciegamente. !Cuántas veces caemos en la trampa tendida por la mentira precisamente por creer todo rápidamente, sin poner en duda nada!. No olvidemos el refrán popular «quien se ha quemado con leche, hasta la cuajada sopla» Por eso el discípulo Tomas, que personifica una corriente del cristianismo primitivo, es alguien que ofrece una gran pedagogía de la sospecha en la afirmación de su fe. La paz que el mundo necesita, es una paz que ha de problematizar las creencias ingenuas, los proyectos que llegan sin saber de dónde vienen, la paz se inscribe en el ejercicio de la racionalidad.
La comunidad Juanica en cuanto movimiento amplio construyendo un nuevo modo de relacionarse entre personas, con la propiedad y el mundo, narra la existencia de la contradicción racional en su interior, es honesta, abierta, libre. No tiene miedo al conflicto como motor de cambio. Las instituciones religiosas y políticas de nuestro tiempo tienen en la misión, dos posibilidades; tener la fuerza argumentativa para el debate y la convivencia en la contradicción, o reprimir las fuerzas antagónicas que hacen uso de la criticidad política. «críticos si, criticones no» sostiene San Romero. También en esto hay que tener pulso, juicio, equilibrio y análisis. Somos sociedades arrinconadas por fuerzas coloniales desde los países más ricos de Europa, Norteamérica u organismos internacionales que definen políticas aparentemente buenas, pero pueden responder a los más rancios intereses de la élite mundial.
Es notable como amplios sectores de las ONGDs, el sindicalismo, los partidos, la juventud, las mujeres, los líderes construidos con financiamiento de la élite mundial más atroz, pensamos y hablamos el discurso eurocéntrico, anglosajón. ¡que terrible que un Chortí como yo, un lenca, un Chorotega, un Misquito, un Garífuna, un Tolupán, un joven, una mujer, un servidor público, un clérigo, pensemos con cabeza de europeo o norteamericano, defendiendo e imponiendo a las comunidades una idea de democracia, incluso de derechos humanos al fragor del diseño imperialista!. El formato que llega de lejos no corresponde a pueblos que necesitan pensar, aquí la figura del incrédulo Tomas es vital. «mientras no comprenda sus formatos, ni comprenda su argucia, mientras no toque ni capte racionalmente su objetivo, no creere». ¡genial!. No hay recetas para eso, solo puede venir del espíritu que alimente una fe profundamente racional políticamente.
Tenemos una vida en harapos, con grandes penurias económicas, culturales, laborales, ambientales, pero la fe es siempre una fuerza interior que anima y produce libertad, sinceridad, alegría. La fe es un sorbo de azúcar en un mundo amargo, una fuerte dosis de dulzura en una sociedad amargada. La macroeconomía extractivista es cruel, la pobreza no solo lacera el estómago, también el cerebro y el corazón. El descubrimiento de la bondad y la fuerza del amor que la paz-cua, es capaz de mover a los pueblos hacia la alegría, la esperanza y la lucha radical por su vida.
Reciba mi abrazo e invitación a la movilización social mañana lunes 17. En Tocoa comienza en la Plaza Carlos Escaleras a las 7am.
Por: Juan López, Pedagogo. Honduras. Foto portada: Red Comunica. Abril 16 de 2023.
