Por: Manuel Medina, Pueblo Saraguro
Los pueblos y nacionalidades indígenas del Abya Yala, hemos sido sometidos, excluidos y despojados de nuestras tierras y discriminados en el pasaje de nuestra historia, en la época colonial se vivió un proceso de extinción y genocidio de lesa humanidad, replicándose éstas actitudes en forma modernizada y con dádivas en la época independentista y republicana. En este duro camino recorrido exaltamos la rebeldía y la tenacidad de nuestros viejos luchadores, quienes ofrendaron su vida por dignificar a nuestros pueblos. Estos hechos están en la memoria de nuestras warmis, en la sabiduría de nuestros rukus, de nuestras wawas, en fin de nuestro pueblo; la legendaria historia de Atahualpa, Tupak Amaru, Fernando Daquilema, Dolores Cacuango y últimamente de mama Tránsito Amaguaña, hombres y mujeres valientes que derramaron su sangre por defender nuestra historia, nuestra cultura milenaria, como pueblos originarios.
Desde la invasión europea, los caudillos y los gobiernos de turno, siempre gobernaron para sus intereses, para sus sectores, construyeron leyes para su protección y represión a los del poncho, establecieron estructuras económicas para saquear nuestros recursos y militares para reprimir al pueblo. Pese a este aparato monstruoso, las alternativas de vida siempre han estado gestando en el mundo indígena, con un pensamiento diferente y de bienestar colectivo, por una sociedad intercultural y mega diverso, basado en una economía comunitaria y solidaria.
Debemos reconocer que las luchas indígenas siempre han estado presentes, es digno resaltar que hace 20 años se retomaron los grandes luchas, marcando un hito en el escenario nacional e internacional, todo en respuesta a las políticas neoliberales de los gobiernos de turno, en demanda a la reforma agraria ante los latifundios, el reconocimiento de los derechos colectivos, justicia social, el Estado Plurinacional y por una vida digna y humana.
Las piedras y los troncos que poníamos en las carreteras, la represión de las fuerzas armadas y de policía, la sangre que derramaron nuestros líderes y lideresas han servido para visibilizar la existencia del movimiento indígena, resaltar el respeto que nos merecemos como culturas ancestrales y exigir los derechos que nos asiste como todo ecuatoriano.
La creación de las diferentes entidades, como la DINEIB, CODENPE, SALUD INTERCULTURAL, Fiscalías Indígenas, entre otros, no son dádivas de los gobiernos, son conquistas adquiridas mediante las luchas, al que debemos cuidarla y fortalecerla y no convertirse como ciertos interesados políticos en serviles de los gobiernos para desaparecerlos.
Estamos convencidos que la lucha, la expresión de bravura y coraje son los únicos medios para alcanzar la dignidad humana en esta sociedad lleno de injusticias y desigualdades que nos mata de hambre y miseria.
LA LUCHA CONTINÚA….¡¡¡CARAJO!!!