Por: Luis Montaluisa
Kichwa del pueblo Panzaleo, académico
Marzo 10 de 2021
Foto portada: CONAIE
La Asamblea Nacional y el Gobierno con la “ley reformatorio a la LOEI”, someten aún más al Sistema de Educación Intercultural Bilingüe (SEIB) a la voluntad de la Ministra/o de Educación de turno. Pone en la estructura a la “La Autoridad Educativa Nacional” como autoridad máxima de la EIB, sin que esta persona hable una lengua indígena ni conozca la ciencia ancestral. El Consejo Plurinacional no tiene ningún poder.
En lugar de tantos considerandos y 13 artículos retóricos de objetivos, fines, etc., debieron haber puesto un solo artículo que diga: “La EIB es un sistema de las nacionalidades indígenas, con jurisdicción propia. La máxima autoridad es el Secretario de EIB. Tendrá autonomía, técnica, administrativa y financiera. Contará con las direcciones (o zonas y distritos) de educación por nacionalidades; para la aplicación del MOSEIB, la elaboración de materiales didácticos en lenguas y capacitación docente. Las autoridades del SEIB serán designados por tres años, mediante concurso organizado por las nacionalidades indígenas con veeduría ciudadana”.
Esto se dijo a los que tramitaban esas reformas, pero no hicieron caso. Esto evitaba la politización, y aseguraba el ejercicio del poder de las nacionalidades. Lo mínimo en esta ley era restablecer, la Ley Reformatoria de Educación No 150 de 1992, que fue violada por el Gobierno en 2009 y derogada por la LOEI.
La Ley 150 fue un avance en la autonomía para la EIB y los derechos colectivos. Pero hoy, sigue el colonialismo y el tutelaje. Hablar de autonomía, sin restitución de Jurisdicción (Poder), es una falacia. Sin compartir el Poder, no hay interculturalidad ni plurinacionalidad. Para eso, hace falta voluntad política, no retórica.
Sabían de este retroceso jurídico los dirigentes de la CONAIE? Qué dice el Director Jurídico de la SESEIB?, fueron cómplices?
Mashikuna, es el momento de unidad, de prepararnos tanto en la ciencia occidental como en nuestras ciencias ancestrales para hacer frente, en la práctica educativa, a esta demagogia. Esperamos que la juventud de las nacionalidades, junto con personas ancianas conscientes del valor de las lenguas y culturas, rescate un día la EIB. Kawsashunmi.