3 de abril de 2025

1 comentario en «Lojanidades: el cambio de nombre de algunos pueblos»

  1. El cambio de nombres o mezclarlos, junto a la refundación de ciudades fue la forma de borrarnos la memoria de nuestra historia y cambiar nuestras identidades sagradas para consolidar la pertenencia a una cultura religiosa foránea que nos esclavizó. Esto es un oprobio.
    Por ejemplo, mi ciudad se llama Irapuato de San Marcos. El primero es pur’epecha del cual me siento profundamente orgulloso por su significado. El segundo pertenece al evangelista Marcos, uno de los 4 inventores del cuento sobre el Jesús inexistente. Lo que pretendo decir es que sobre la verdad de nuestros nombres, los españoles pretendieron con otros falsos, quitarle la sustancialidad a nuestra historia.
    Y sucede lo mismo con miles de ciudades, pueblos y comunidades de Abya Yala. Yo crecí con la idea de que antes de la invasión española, de acuerdo con la versión oficial, la región donde vivo era agreste, poblada por violentas tribus nómadas en estado primitivo sin organización social alguna que practicaban cultos salvajes y degenerados, emparentados con la brujería satánica del medioevo.. los criollos llamaban chichimecas a esos grupos dispersos y los consideraban poco menos que perros. Hasta el sustantivo chichimeca lo degeneraron. Esta falsa historia es sostenida hoy por el mismo Instituto Nacional de Historia y Antropología, pero gracias al empeño pertinaz de un antropólogo amigo sabemos que aquí se asentó durante miles de años Aztlán, la matriz de las culturas mesoamericanas, destruída en su totalidad, en un intento por borrar para siempre cualquier vestigio de nuestros orígenes. Las autoridades españolas trajeron a esta zona criminales y gente tosca y les encomendaron la tarea de destruir todos los asentamientos humanos anteriores. Esta destrucción fue de tal magnitud que para el siglo XVII no quedaban mas que esos grupos aislados y perseguidos como animales, sin organización social. Siempre me he preguntado qué hubiera pasado con nosotros si en vez de fanáticos e ignorantes, hubieran encargado la conquista a gente como Cervantes de Saavedra, Garcilaso De la Vega o al médico Francisco Hernández, que escribió un testimonio asombroso sobre la medicina natural de nuestros pueblos considerándola mas avanzada que la europea, e incluso afirmó que los «sacrificios» no eran tales sino prácticas de disección de cadáveres con la intención de desarrollar una anatomía del cuerpo para aprender sobre su funcionamiento; o al científico médico Francisco Valles, creador de la anatomía patológica. No debemos olvidar que la iglesia en esa época no era muy partidaria de practicar una medicina fisiológica y no veía con buenos ojos la disección. O al astrónomo Galileo Galilei, para que diera fe de las observaciones astronómicas basadas en estudios matemáticos muy avanzados de mayas, mexicas e incas, que consideraban a la tierra no el centro del universo y se movía de acuerdo a ciertas leyes mecánicas fijas, tal como se asienta en las múltiples piedras del sol mal entendidas por los actuales antropólogos..
    Sin temor a equivocarme, estaríamos contando una historia mas humana, mas científica y mas artística de nuestros asombrosos pueblos milenarios. Pero el antropocentrismo europeo no lo podía permitir.
    Gracias por su página que nos permite estas reflexiones que permiten ofrecer otra dimensión de nuestros orígenes. Saludos cordiales.

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