Por: Bernardo Chango Jeréz
Kichwa del Pueblo Salasaca
Foto portada: Muro José Efraín Yautibug
Junio 25 de 2020
Luego de declarar el Estado Excepción a nivel nacional, por COVID 19, el 16 de marzo de 2020, a través del Decreto Ejecutivo 1017, por parte de Gobierno Nacional, se ha observado que los peores afectados por esta pandemia, son la población considerada de estrato social más pobre del país, esto no informa COE Nacional, el Ministerio de Salud ni los medios de comunicación considerados oficiales, al contrario, se conoce por información directa de los familiares de los que han vivido la desgracia de perder a sus seres queridos o por las redes sociales.
En las ciudades, los más golpeados son las personas que viven de los ingresos familiares del comercio informal, viven en sitios de viviendas inadecuadas y sin mínimas normas respectivas, como: vivir una familia de alrededor de seis personas, en un cuarto de cinco o seis metros cuadrados; en ese lugar tienen un promedio de cinco a ocho viviendas en las mismas condiciones del anterior, a más de esto, todos estos arrendatarios cuentan solo con una lavandería para todas las familias, de igual forma con los tenderos de ropa, una sola llave de agua, un baño y un servicio higiénico.
De estas familias, todos su miembros son vendedores ambulantes, en mercados o puestos de ventas en alguna calle de la ciudad. Esto significa, que necesita trabajar a diario, de lo contrario, no pueden alimentarse, no pueden tener materiales de aseo, cumplir con los pagos de arriendo, luz y otros servicios prioritarios que tienen.
En las ciudades estas personas son los que más han sido golpeadas, esto por la necesidad desesperada de buscar algún ingreso económico para la subsistencia de sus familias, porque la política del gobierno es obligar que cumplan la cuarentena, sin brindar ninguna asistencia alimentaria, sanitaria y social. Esta situación, es lo que ha llevado a incumplir las sugerencias sanitarias de no contacto con otras personas, utilizar las mascarillas, lavar las manos permanentemente y no contar con recursos necesarios para la atención médica preventiva o por lo menos a tiempo.
En el sector rural, en cambio existe contagios por demasiada confianza en los contactos entre las personas que vienen de otros lugares, la utilización de las mascarillas como una obligación y no como necesidad sanitaria, poca higiene de las manos por lo que no tienen este elemento siempre al alcance.
Esto lleva a que, las autoridades nacionales y locales han querido evitar los contagios con normas punitivas, sin considerar las necesidades reales de la población, encerrar a las familias en sus hogares, sin considerar que necesitan alimentar, contar con servicio básicos, tener atención médica, y una orientación real considerando la interculturalidad y plurilingüismo de nuestro país.
Por parte de los grupos sociales que han sido más golpeados por esta pandemia debido al virus que azota a nivel del mundo, es necesario acoger las orientaciones de los responsables de la sanidad, recibir las normas sanitarias como una necesidad de protección y no como una obligación. Es necesario que tengamos conciencia en que debemos convivir con este virus, cuidándonos unos a otros, cumpliendo las normas sanitarias como protección y no como una obligación.