Somos hijos de los pueblos kichwas del Ecuador que desde siglos nos encontramos radicados en la actual ciudad de Quito y con nuestro esfuerzo desde nuestras actividades económicas, sociales y culturales contribuimos al desarrollo de este territorio: Quito Milenario.
Hace más de 20 años, conscientes de nuestra situación y necesidades nos hemos organizado y articulado alrededor del Movimiento de Organizaciones Indígenas de Quito, hoy Coordinadora de Organizaciones de los Pueblos Indígenas de Quito (COIQ), con el fin de fortalecer nuestros lazos comunitarios y aportar hacia la construcción de un nuevo modelo de convivencia en la Ciudad.
Sin embargo, por las políticas excluyentes de los diferentes gobiernos de turno a nivel nacional y local vivimos en condiciones de marginalidad, precariedad laboral y económica, falta de oportunidades de educación para nuestros hijos, sin acceso a una vivienda, a la salud, a servicios públicos de calidad, en sí, no hay condiciones mínimas para una vida digna. En particular, las medidas de corte neoliberal dispuestas por el gobierno actual han golpeado de manera profunda a la economía de nuestros hogares, nuestros ingresos son cada vez más escasos, tornando nuestra situación aún más desesperante.
Esto se puede constatar en el alto costo de los productos de primera necesidad que afectan directamente a quienes vivimos del pequeño comercio; el elevado costo de los combustibles que encarece todos los productos y servicios, en especial el transporte; la falta de atención y medicinas para la salud pública, aún más para una población que carece en su mayoría de seguro médico; el creciente subempleo empujado por la ausencia de oportunidades para un empleo adecuado, puesto que, en la ciudad si no se trabaja a diario, no se come; la inseguridad en las calles, que evidencia el abandono del Estado y su nula atención con políticas integrales de seguridad.
Por lo tanto, la agenda de 10 puntos propuesta por la CONAIE para hacer frente a esta acuciante situación, cobija los intereses y necesidades de los pueblos indígenas y sectores populares de la Ciudad, es el clamor del pueblo.
No obstante, frente a esta situación ¿cuál ha sido la respuesta del Gobierno?, el Gobierno en medio de su incapacidad, ha usado la represión, el autoritarismo, la incitación a la violencia y ha provocado, mediante sus voceros, la confrontación entre ecuatorianos, llegando al punto de la estigmatización de las personas por el solo hecho de ser indígenas.
Rechazamos estas actitudes ciegas y déspotas, propias de la Colonia y de la época hacendataria del país, las cuales para este tiempo, son absolutamente deleznables, atentan al ejercicio de los derechos fundamentales de las personas y de los pueblos.
Los pueblos indígenas hemos demostrado en la práctica, y no en el discurso, tener capacidad para convivir de manera pacífica en medio de la urbe con una sociedad diferente e incluso hostil hacia nosotros; hemos dado muestras de resiliencia ante la adversidad, hemos sido portadores de las soluciones dialogadas frente a los diversos problemas, y buscamos aportar a la construcción de nuevas formas de convivencia en los barrios y lugares que habitamos, todo esto, basado en los principios de solidaridad, comunidad, reciprocidad, armonía y trabajo honesto, que es herencia de nuestros abuelos.
Ningún calificativo malintencionado desde el poder podrá desdecir nuestro carácter y nuestra práctica de ayer, de hoy y de siempre.
Por el cumplimiento de los 10 puntos de la agenda de lucha, seguiremos resistiendo.