«… la cara blanca debía ser extinguida para que reinasen solo los indios …»
Existen dos versiones acerca de la fecha y lugar de nacimiento:
En Sullkawi, el 24 de agosto de 1753, o en Q’ara Qhatu, el 12 de agosto de 1750; ambas comunidades corresponden al Departamento de La Paz.
Junto a sus padres -José Sisa y Josefa Vargas-, que se dedicaban al comercio de la hoja de coca, recorrió diversos pueblos por la altiplanicie andina y los valles yungueños del departamento de La Paz.
Así conoció la crueldad de los españoles hacia los indígenas, forjando una conciencia de lucha para liberar a su gente del régimen colonial.
Coincidiendo en los ideales conoce a Julián Apaza -luego conocido como Tupac Katari- con quien contrae matrimonio y llegarán a conducir la rebelión Aimara.
Según el padre Franciscano fray Matías Balderrama, que fue capellán de Tupac Katari, Bartolina Sisa era de mediana estatura, delgada de cuerpo y de facciones agradables. Montaba bien a caballo y dominaba el kurawa (onda) y el fusil.
En 1772 tuvo el primero de sus cuatro hijos (tres varones y una niña), éste sería capturado por Sebastián Segurola y se cree asesinado. Los otros lograron sobrevivir y cambiaron sus nombres.
Al estallar la insurgencia Aymara-Quechua de 1781, ella es proclamada Virreina y su esposo Virrey.
Durante el sitio a La Paz iniciado el 13 de marzo de 1781, Bartolina acompañó a Katari en el campamento de El Alto, desempeñando un papel importante en todas las operaciones de guerra.
Militar español. Llegó al Virreinato del Río de la Plata en 1776, en la expedición al mando de Pedro de Ceballos, primer virrey. Defendió La Paz en la sublevación aimara de 1781, por lo que fue nombrado gobernador de la ciudad. Presidió la Audiencia de Charcas.
El 21 de mayo Tupac Katari se aleja con rumbo norte para asegurar otras posiciones, dejando la dirección del cerco a La Paz a su esposa. Enterado Sebastián Segurola que los rebeldes eran comandados por una mujer, envió 300 soldados para destruir el cerco y capturarla. Sisa resiste y logra triunfar.
La Real Audiencia de Charcas envía 1700 hombres para sofocar la rebelión.
El 30 de junio los indígenas deciden replegarse sin oponer resistencia, los españoles instigan a la traición y ofrecen indulto a los que entregaran o delataran a los cabecillas. Bartolina decide entonces trasladarse desde El Alto hasta Pampahasi, desciende por Tembladerani llega hasta Sopocachi, donde algunos que habían hecho contacto con los españoles la traicionan. La toman presa y la entregan a cambio del indulto, que finalmente no les fue concedido.
El 5 de julio de 1781 se inicia el juicio en su contra.
Comenzaron a interrogarla y a la pregunta de quién era, la mujer respondió que lavandera, hiladora y tejedora, y mujer legítima de Julián Apaza.
Recibe el peor de los tratos, pero se le mantiene con vida, esperando usarla como cebo para capturar a Katari.
Katari trató de lograr la libertad de Bartolina.
El 24 de octubre de 1781 ofreció la paz con los españoles a cambio de la libertad de su mujer.
Negoció un indulto con Agustín de Jáuregui, virrey del Perú, sin llegar a ningún acuerdo. Sería capturado, y ejecutado el 15 de noviembre de 1781.
Bartolina ya no es de utilidad para los españoles y el 5 de septiembre de 1782 -junto a su cuñada, Gregoria Apaza- se cumple la sentencia:
“A Bartolina Sisa Muger del Ferós Julián Apaza o Tupa Catari, en pena ordinaria de Suplicio, y que sacada del Quartel ala Plaza mayor por su sircunferencia atada a la cola de un Caballo, con una soga de espatro al Cuello, y Plumas, y una Aspa afianzada sobre un Bastón de palo en la mano y a vós de pregonero que publique sea conducida ala Horca, y se ponga pendiente de ella hasta que naturalmente muera; y después se clave su caveza y manos en Picotas con el rótulo correspondiente, y se fijen para el público escarmiento en los lugares de Cruzpata, Alto de San Pedro, y Pampaxasi donde estaba acampada y Precidía sus juntas sediciosas; y fecho sucesivamente después de días se conduzca la cabeza a los pueblos de Ayohayo, y Sapahagui de su Domicilio y origen en la Provincia de Sicasica, con la orden para que se queme después de tiempo, y se arrojen las senizas al aire, donde estime convenir”.
Su cabeza y extremidades fueron exhibidos en los pueblos y caminos donde ella resistió con su lucha.
En su honor el 5 de septiembre se celebra en Bolivia el Día Internacional de la Mujer Indígena, la fecha se instituyó en 1983 durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América realizado en Tiahuanacu, Bolivia.
Fuentes: Croni-K .Portal Educabolivia.