La reflexión que hace un excandidato chileno sobre el triunfo de Boric, considerándolo como un tipo inteligente y astuto, es quizá otra pista para analizar los antecedentes de una victoria que requiere de una reacción que no puede quedarse en una efervescencia triunfalista y romantizadora de los discursos, sino que debería provocar el cuestionarnos en las contradicciones que vive la tendencia, llámese progresista o de izquierda del país.
La mayoría de los análisis resaltan los 36 años del ahora presidente que lo ubica como el más joven de la historia chilena y de la región. Sin embargo, hace un año, la puesta en escena de un joven economista como el candidato de la tendencia progresista ecuatoriana, se hacía de seguro, con las mismas consideraciones estratégicas de posicionar nuevos rostros en la política nacional para aglutinar fuerzas.
Cuáles son las diferencias sustanciales entre estos procesos, no candidatos, que partiendo de una misma certeza corrieron distinta suerte. Intentare una aproximación desde el terreno de la campaña electoral y partiendo del análisis de una pieza comunicacional en específico.
Marco Enríquez, ex candidato chileno independiente en 2009 y por el progresismo en 2013, considera que un cambio en los planteamientos en la segunda vuelta “permitió agrupar a otras mayorías del electorado” Desde nuestra perspectiva, eso implica un cambio en los contenidos pero también en las estrategias. Es decir, poner sobre la mesa: qué se está comunicando, cómo se lo está haciendo y para quién; todo en función reinventar la campaña, para lograr un objetivo muy claro, a mi parecer: atraer, dividir y capitalizar parte del voto duro conservador chileno a favor de una tendencia que en toda la región está siendo atacada por sus adversarios, y que en el caso ecuatoriano, es además, presa y víctima de sus contradicciones.
Para muestra de ello, acudo a un análisis primario de una de las quizá más atractivas piezas comunicacionales elaboradas, denominada “Boric por amor al arte”, un mini musical publicado por el canal “Interesante Material”, un programa de cultura, humor y política, horas antes del cierre de campaña que, si bien busca saludar a los y las trabajadoras del arte y la cultura; personalmente, considero puede servir como un soporte de este breve análisis del triunfo de la izquierda en Chile.
La musicalización de esta pieza musical utiliza fragmentos de música clásica con una adaptación de las letras con mensajes como “ya vimos que fue un desastre un presidente ignorante que tiene cero sensibilidad”. A mi parecer, el entorno sonoro de esta producción es fundamental, no solo para enfatizar la reivindicación de los derechos de los y las trabajadoras del arte y la cultura; sino que, estratégicamente, estuvo direccionado a incidir en el voto duro conservador que justamente está histórica e identitariamente más vinculado a estos sonidos catalogados como de la “alta o verdadera cultura”.
Este breve acercamiento me ha invitado a reflexionar sobre cómo se puede actuar estratégicamente cuando es más importante tener a tu adversario político de tu lado coyunturalmente, en lugar de caer en su juego divisionista que exacerba el pasado y las contradicciones internas, que son normalmente necesarias dentro de cualquier tendencia política, pero que deben y tienen que ser procesadas de manera inteligente para que, como en el caso de Chile, la cosa funcione.
No hay que desconocer que el panorama complejo del nuevo presidente chileno pasa por la ausencia de una minoría parlamentaria y teniendo de telón una asamblea constituyente, como el capital político mayor en juego, pues plantea la posibilidad de una refundación histórica; pero ello, es tema para otro análisis, a propósito del advenimiento del bicentenario de la Batalla del Pichincha en el 2022.
Por: Rosendo Yugcha Changoluisa. Pueblo Kitukara, Comunicador Social. Foto portada: Internet. Diciembre 21 de 2021.