La amnistía para 268 procesados por los hechos de octubre de 2019 ha desatado una ola de respuestas de la burguesía quiteña. No solo el Alcalde y el Presidente de la República sino también, los empresarios y algunos grupos autodenominados representantes de los quiteños han expresado su furibundo rechazo. Casi delirantes amenazan a los indígenas si se atreven a llegar nuevamente a Quito como en Octubre. “Esta vez no nos encontrarán desprevenidos. Les daremos lo que merecen”, alcanzan a decir en medio de un cúmulo de prepotencia, racismo y hasta odio.
Sin duda, no es solo el daño a las paredes, las veredas o las piedras del Centro Histórico lo que les molesta, tampoco es la presencia de grupos delincuenciales que seguramente estaban infiltrados en las movilizaciones. No. No es eso. Lo que les asusta es que octubre de 2019 quede en la memoria de los ecuatorianos y de los quiteños como la gesta heroica que ilumine el camino de los pueblos en defensa de sus derechos, que marque un sendero para acabar finalmente con todos los gobernantes, políticos y las clases privilegiadas que usan el Estado para perdonarse sus deudas y para poner sobre los hombros del pueblo el peso enorme de las sucesivas crisis. Octubre fue ese “ya basta” de tanto privilegio, de tanta corrupción, de tanta mentira convertida en política pública y una alerta para cualquier gobernante.
Por esto se esfuerzan tanto en desnaturalizarlo, y tratan de convertirlo en un acto delincuencial organizado por el correísmo, reducirlo a la quema de la Contraloría, al destrozo de las veredas, al ataque de turbas delincuenciales pagada por fuerzas oscuras. Y ocultan que la Policía reprimió con violencia criminal a manifestantes indefensos en el Arbolito y sus alrededores; o que, como nunca antes gran parte de Quito se volcó a las calles desafiando el toque de queda, o que en muchísimos barrios se hicieron ollas comunitarias, recolecciones de alimentos y vituallas para sostener tantos días esta lucha del pueblo.
Pero, además ¿quién ha dicho que ese puñado de empresarios representa a Quito, o que ese alcalde entrado por la ventana representa a los quiteños? ¿Acaso se sienten representados por ellos, los miles de indígenas que viven en los barrios urbano marginales; o, los quiteños que se ven obligados a pagar un alza de pasajes por un pésimo transporte público cuyas autoridades jamás usan; o, los vendedores y vendedoras ambulantes que son reprimidos con brutalidad por querer ganarse honradamente la vida; o, el pueblo llano, que cansado por la burla permanente de los gobiernos, solo quisiera que todos los políticos correistas, morenistas, lasistas y toda esa fauna política que se turnan en el gobierno se vayan a sus casas o a la cárcel por traicionar sus esperanzas de días mejores; o, las mujeres que han visto crecer en los últimos años de manera dramática los feminicidios en el país ante la pasividad de autoridades que, poco o nada hacen para detener esta situación vergonzosa y lacerante; o, los profesionales que buscan honestamente trabajo sin caer en la trampa de la corrupción; o, los campesinos, hombres y mujeres, que se resisten heroicamente a la invasión de sus territorios por las transnacionales mineras; o, los jóvenes que buscan una educación secundaria de calidad y el libre ingreso a la universidad; o, los miles de usuarios del IESS que ven cómo los ahorros de toda su vida son amenazados por la voracidad de empresarios que quisieran privatizarlos para usarlos como su caja chica? No. No nos representan señores empresarios y “gente de bien”. Quito no es su hacienda, ni su empresa, ni su banco. Quito es mucho más que eso. Y octubre, aunque les duela, quedará en la memoria del pueblo como la gesta heroica que fue.
Por: Xavier Guachamín. Comuna Rebelión. Foto portada: Opción. Marzo 16 de 2022.