Carta abierta
Me refiero a la carta pública de 14 de mayo de 2021 suscrita por los asambleístas de Pachakutik Rafael Lucero y Dennis Ácaro, quienes presentan un manifiesto de preocupación sobre el proceso judicial que enfrenta la lideresa Carmen Tiupul.
Quisiera pensar que la carta es presentada en buena fe y que existe una intensión de solidarizarse con la causa. No obstante, la misiva pública hacer ver la profunda colonialidad (aunque presenten como cuestionando) de la cual está atravesada el comunicado de los políticos que dicen defender y representar a los pueblos indígenas.
En la carta, entre líneas, señala que el llamamiento al juicio tiene que ver con el ejercicio de la autodeterminación o «injerencia en ámbitos culturales, económicos, religioso, etc.» La hermana Carmen está siendo procesada penalmente por la supuesta «paralización de un servicio público» en el marco del levantamiento social de octubre 2019. Aún habiendo las garantías para el ejercicio del derecho a la resistencia establecido en el art. 98 de la Constitución, para los que siguen el proceso de juzgamiento, ese derecho es inválido, y al parecer, los honorables asambleístas tampoco alcanzaron a entender o dimensionar la problemática, de tal manera que, sus preocupaciones se centran en otros argumentos un tanto alejados a la causal.
La peor parte de la carta es donde señala «No permitiremos que ese pensamiento colonial y eurocentrista se imponga sobre nuestros indígenas». La expresión “nuestros indígenas” tiene sus raíces en el sistema de las encomiendas en la colonia y su posterior sistema de haciendas, dónde se estableció una forma de esclavitud al tener a los indígenas como parte de su propiedad privada. Esa expresión que nace en un contexto histórico de dominación, se repite en el día de hoy, precisamente en las mentalidades que no han desarrollado una conciencia histórica y mucho menos una necesidad de luchar para superar la colonialidad estructural presente tanto en el Estado como en la sociedad.
Por otro lado, los referidos asambleístas señalan que “las ‘minorías étnicas’ no hemos logrado convivir de manera igualitaria en la interrelación con los sistemas occidentales”. En un país como el Ecuador la idea de las minorías étnicas es muy cuestionable, porque generalmente esa expresión ha sido utilizada desde las esferas del poder para limitar los derechos que les corresponde, por lo tanto, la reproducción de ese concepto naturaliza una violencia simbólica que termina invisibilizando el proceso histórico de amplios sectores sociales.
La lucha de octubre 2019, si bien tuvo activa participación de las comunidades indígenas, también hubo la participación de los sectores populares de las grandes urbes con la que se logró retroceder la intensión del gobierno de Moreno de elevar los precios de los combustibles a través del decreto 883, por lo tanto, la judicialización de la protesta social no es únicamente a los pueblos y nacionalidades (aunque son quienes están siendo procesados/as), más bien, condenaría a toda la sociedad quienes de manera consciente frente a los problemáticas salieron a las calles a reclamar y presentar sus inconformidades de manera frontal.
Finalmente, es necesario decir que la incriminación de los líderes y lideresas corresponde a una acción política de intimidación con las que pretenden advertir a las organizaciones sociales para que no puedan salir a manifestar en un futuro cercano, frente al cual, la acción de los asambleístas debe orientarse a defender y velar al cumplimiento los derechos así como de limitar los abusos y que la justicia no sea utilizada a favor del poder político de turno.
Por: Ángel Criollo G. Kichwa Puruhá, MSc. en Investigación y Estudios Culturales. Foto portada: Muro de Carmen Tiupul. Mayo 17 de 2021.
Excelente reflexión en la carta de Ángel Criollo. En su escrito, Ángel revela la reproducción de discursos coloniales que utilizan representantes políticos de los pueblos originarios de nuestro país. A pesar de los logros constitucionales, el brazo político no logra representar la verdadera dimensión de los problemas sociales ante el resto del país. En general, los estamentos políticos de los ecuatorianos no logra hacer una representación plena del pueblo tanto Indígena como no Indígena.