Los compañeros de Wiphala Roja en su página de Facebook ,la cual recomendamos seguir, realizó una síntesis histórica del cerco de 1781 de Túpac Katari y el ejército comunal, compartimos a continuación su interesante aporte:
LOS CERCOS A LA PAZ DE 1781, PARTE 1: LA LLEGADA A LA CIUDAD DE LA PAZ
El 13 de Marzo de 1781, tras iniciar y extenderse la revolución Aymara en los valles paceños, el Ejército Comunal ingresa a la hoyada de la ciudad de La Paz. El ingreso se hace por la Ceja de El Alto, donde Tupac Katari y Bartolina Sisa encabezaron la ofensiva del Ejército Comunal contra las tropas españolas. Para defender la ciudad, los españoles habían levantado una muralla que protegía las casas de las familias españolas y criollas, dejando al descubierto los “barrios de indios”, en ese entonces San Pedro, Santa Bárbara y San Sebastián.
Además de la Muralla, los españoles y criollos conformaron un ejército para hacer frente a la revolución, el cual estaba comandando por Reseguin. Es así que las tropas de Reseguín se atrincheran en la Ceja, dispuestas a impedir la entrada del Ejercito Comunal Aymara a la Hoyada Paceña. Armados con arcabuces, picas, lanzas, cañones y apostados en trincheras, las tropas de Reseguín fueron demolidas por la lluvia de piedras propinadas por los batallones de honderos y honderas aymaras.
El combate fue sangriento, los españoles descargaron reiteradas veces sus fusiles contra el Ejercito Comunal Aymara. Sin embargo, la voluntad, organización y dirección militar del Ejercito Comunal fue superior y, al ponerse el sol, las tropas de Reseguín corrían en desbandada rumbo a la ciudad de La Paz. La derrota militar en la Ceja arrinconará a los españoles al interior de las murallas, siendo esta la única posición que podían defender.
Por otra parte, tras tomar la Ceja de El Alto, el Ejercito Comunal decide organizarse para el inicio de la gran batalla, tomar la ciudad de La Paz. Para esto se decide que Tupac Katari comandaría la lucha desde la Ceja de El Alto, mientras que Bartolina Sisa comandaría la lucha desde el Mirador de K´illi K´illi. A su vez, se decide ofrecer a los “barrios de indios” que se incorporen a la lucha contra los españoles, uniéndose los mismos sin vacilar.
Y fue así, un 13 de marzo, que inició el Cerco a la ciudad de La Paz.
LOS CERCOS A LA PAZ DE 1781, PARTE 2: ¿CÓMO VENCER LA MURALLA?
Tras la derrota aplastante de Reseguin frente al Ejercito Comunal Aymara, Tupaj Katari junto a Bartolina Sisa trazan la estrategia y organización para tomar la ciudad de La Paz. Puesto que el ejercito revolucionario no contaba con artillería, se hace imposible atravesar la muralla que protege a los españoles acorralados. Es debido a este factor que se plantea derrotar a los españoles de la misma forma que la serpiente caza a la rata, asfixiandola.
Si la ciudad no podía ser invadida, podía ser derrotada por asfixia, es decir, mediante un cerco que prohíba el ingreso de alimentos, vituallas y bienes de necesidad. A su vez, era necesario romper la moral de los soldados españoles que todavía se encontraban al interior. Para ello, Katari y Bartolina se encargan de asediar los muros de la ciudad durante las noches, con miles de combatientes que arrojaran piedras contra los soldados españoles y antorchas contra los techos de las casas.
De esta manera, los españoles no tenían tiempos de descanso. Durante las noches debían combatir contra el ejercito revolucionario y durante el día debían trabajar para reparar los daños del enfrentamiento. Este escenario de combate se mantendrá durante 113 días (casi 4 meses), el cual causara estragos en las filas y en la moral de las tropas españolas.
La técnica del Cerco a la Ciudades no es única de Tupaj Katari y Bartolina Sisa, sino que también sera empleada por Tupaj Amaru en cuzco y por los hermanos Damaso y Nicolas Katari en Sucre. Ambas experiencias son previas a Tupaj Katari y Bartolina Sisa, se dan en territorios Quechuas entre el año 1780 y enero de 1781.
LOS CERCOS A LA PAZ DE 1781, PARTE 3: ¿CÓMO DAR DE COMER A 30.000 COMBATIENTES?
Una de las mayores dificultades para Katari y Bartolina fue el abastecimiento de comida, coca, prendas y armamento para el gran Ejército Comunal. Las dificultades no solo radicaban en obtener todos estos bienes, sino en que la mayoría de las y los combatientes eran comunarios, es decir, debían ir a producir su tierra en sus comunidades. Es debido a esto que la organización logística del cerco demandó un trabajo monumental.
Para sostener a los 30.000 combatientes, el consejo de Ayllus a la cabeza de Katari y Bartolina, decidieron establecer un sistema de rotación. Es decir, cada comunidad haría rotar a los y las combatientes, manteniendo en cada rotación el mismo número de personas ingresantes y salientes. De esta forma, los combatientes podían volver a sus comunidades a trabajar la tierra, mientras que otros ingresaban a las filas del ejército para mantener el cerco.
Con respecto a la comida y bienes, las comunidades decidieron duplicar las jornadas de trabajo, con la finalidad de compensar las ausencia de quienes estuvieran en el cerco. De esta manera, cada grupo que llegaba al cerco para hacer el relevo traía consigo alimentos, ropa y armamento para reforzar el cerco.
La logística llegó a ser tan eficiente, que las comunidades de los valles paceños llegaron a traer troncos para armar escaleras, cargándolos a pie por más de 200km a través de la cordillera. La rotación, jornadas de trabajo voluntarias y la convicción de las comunidades de mantener los cercos, hicieron de estás experiencias las primeras en que todo el Mundo Aymara se unificara y combatiera bajo un mismo objetivo, desde una misma identidad y desde un único mando político y militar.
LOS CERCOS A LA PAZ DE 1781, PARTE 4: ¿UN EJERCITO DE COMUNIDADES?
Como ya hemos dicho, el Ejercito Comunal Aymara inicia el cerco a la ciudad de La Paz a la cabeza de Tupaj Katari y Bartolina Sisa. Sin embargo, no hemos hablado de cómo se organizaba el ejercito ni las formas para ser autoridad dentro de él.
El Ejercito Comunal Aymara estuvo conformado por las comunidades aymaras que formaron parte del cerco y lucha junto a Katari y Bartolina. En este sentido, para ser parte de este ejército se debía recibir la aprobación por parte del ayllu al que cada combatiente pertenecía. A su vez, los ayllus decidían en asamblea quienes se incorporarían al Cerco como combatientes rasos o como autoridades militares.
En la misma lógica, las autoridades militares, designadas por sus comunidades, decidían en asamblea a las máximas autoridades militares, quienes se encargarían de tareas fundamentales cómo la logística del Cerco o el comando de grandes unidades de combatientes. Estas máximas autoridades, elegidas asambleisticamente, se reunían en asamblea para determinar quienes serían los generales de todo el ejército, quienes fueron Tupaj Katari y Bartolina Sisa.
La estructura militar del Ejercito Comunal fue profundamente revolucionaria para su época. Rompió con la lógica señorial del ejército español, así como rompió con la lógica hereditaria de los Caciques Quechuas y Aymaras. En este sentido, la comunidades no fueron la base de un ejercito «tradicional», sino que conformaron un ejercito a su imagen y semejanza, es decir, un ejercito que se organizaba en asambleas.
Por esta razón, la convicción, organización y disciplina del Ejercito Comunal eran superiores al de los ejercitos españoles, a los cuales derrotaron al menos en 4 ocasiones. A su vez, el comando militar y político de Katari y Bartolina, construido bajo el apoyo de millones de personas y miles de comunidades, fue clave para sostener la lógica comunal y militar del ejercito. Permitiendo que las decisiones políticas y estratégicas se debatan en asambleas, así como preponderando el mando militar a la hora de los combates.
LOS CERCOS A LA PAZ DE 1781, PARTE FINAL: ¿QUÉ CAMBIÓ CON LA EXPERIENCIA DE TUPAJ KATARI Y BARTOLINA SISA?
Nos pasaremos la vida hablando y contando la historia de lucha de Tupaj Katari, Bartolina Sisa y el Ejército Comunal Aymara, quienes libraron la 1ra Revolución Aymara-Quechua entre 1780-1782, junto a grandes líderes como Tupaj Amaru y Tomás Katari. Pero si ahora debemos poner una pausa es necesario precisar algunos de los cambios más importantes.
En primer lugar, la creación del Ejército Comunal Aymara de 1781-1782 representó la unión del pueblo Aymara. Por primera vez, todos los ayllus, Cantones y Markas combatieron codo con codo en contra de los Españoles. Por primera vez las millones y los millones de aymaras de unificaron bajo una misma lucha, una misma identidad y una misma bandera.
En segundo lugar, la organización política y militar del Ejército Comunal demostró que los ayllus podían gobernarse a si mismos. Los caciques, mantenidos por la Colonia, fueron desplazados y retirados de las tomas de decisión, dando lugar a un proceso de auto-organizacion de las comunidades. Desde entonces se hizo posible que un cocani, alguien de abajo y de a pie, podía llegar a ser el máximo líder del pueblo, cómo lo fueron Tupaj Katari y Bartolina Sisa.
En tercer lugar, nuestros abuelos y abuelas, quienes marcharon y combatieron junto a Katari y Bartolina, nos demostraron que se podía vencer y derrotar a los opresores, a los Q’aras. Nos enseñaron que Q’ara es aquel que vive del trabajo de otros, mientras que lxs indixs somos quienes vivimos de nuestro trabajo. Y nos enseñaron que ellos, la minoría, podían ser derrotados, demostrándolo en Sorata, los valles paceños, Puno , La Paz y la Ceja de El Alto.
Desde que Tupaj Katari y Bartolina Sisa lanzaron su grito de lucha junto a las millones de comunidades, la lucha por la libertad, dignidad y Autogobierno nunca a descansado. Por cientos de años las montañas han guardado las palabras de Tupaj Katari, hasta que llegaron los momentos de devolverla a los millones de revolucionarios, tanto en 1899 como en 2003.
Desde que Katari pronunció: «VOLVERÉ Y SERÉ MILLONES», el pueblo sigue volviendo, sigue renaciendo y sigue combatiendo por una tierra Plurinacional, Revolucionaria y Digna.
Fuente: Muro de «Crítica de la Economía Política-Bolivia». Noviembre 14 de 2021