Por: Carlos Moreno*
El Día Internacional del Trabajo, conmemorado cada 1 de mayo, no es una fecha festiva cualquiera. Es el resultado de décadas de lucha, organización y sacrificio de la clase trabajadora a nivel mundial, que enfrentó represión, persecución y muerte para conquistar derechos laborales fundamentales.
Orígenes de la lucha obrera
La historia se remonta al 21 de abril de 1856, cuando trabajadores en Australia protagonizaron una de las primeras huelgas organizadas, exigiendo una jornada laboral justa bajo el lema: “8 horas de trabajo, 8 horas de recreación y 8 horas de descanso”.
Diez años después, en 1866, el Congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores en Ginebra incorporó esta demanda como un objetivo central del movimiento obrero global.
En 1884, la Federación de Gremios y Uniones de Estados Unidos y Canadá resolvió convocar a una huelga general para el 1 de mayo de 1886, con el propósito de imponer legalmente la jornada de ocho horas.
Chicago 1886: represión y mártires
El 1 de mayo de 1886, más de medio millón de trabajadores se movilizaron en Estados Unidos. En Chicago, las protestas continuaron durante varios días. El 3 de mayo, la policía disparó contra manifestantes, dejando muertos y decenas de heridos.
El 4 de mayo, durante una concentración en la plaza Haymarket, una explosión desató el caos. La represión fue brutal. Posteriormente, ocho líderes obreros fueron acusados sin pruebas en un juicio considerado una farsa y condenados a muerte.
Estos hechos marcaron el nacimiento de los llamados Mártires de Chicago, símbolo de la lucha obrera mundial.
Internacionalización del 1 de mayo
En 1889, durante el Congreso de la Segunda Internacional en París, se resolvió convocar movilizaciones globales cada 1 de mayo. Así, en 1890, se realizó la primera gran jornada internacional de lucha por la jornada laboral de ocho horas en múltiples países.
El 1 de mayo en Ecuador
En Ecuador, la lucha obrera también tuvo un desarrollo temprano y significativo:
1913: la Sociedad de Hijos del Trabajo convoca a un paro nacional por la jornada de ocho horas.
1915: la Sociedad de Carpinteros de Guayaquil impulsa un paro general. Ese mismo año, el presidente Leonidas Plaza Gutiérrez decreta oficialmente el 1 de mayo como día de conmemoración.
1916: tras intensas huelgas de trabajadores de distintos sectores, se aprueba la ley que establece la jornada laboral de ocho horas en el país.
Una fecha de memoria y lucha vigente
El 1 de mayo no es solo un recuerdo histórico. Es una fecha que interpela las condiciones actuales de trabajo, la precarización laboral y la necesidad de mantener viva la organización social.
Hoy, más que nunca, recordar esta historia es fundamental para comprender que los derechos laborales no fueron concesiones, sino conquistas logradas con lucha colectiva.
- Tomado del folleto: Orígenes del primero de Mayo, Serie: Sucesos Históricos No. 01, Ecuador 2005, EDITHOR
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