La presencia de los pueblos indígenas en la urbe siempre fue invisibilizada por las élites aristocráticas. En 1990 emerge el grito de lucha y resistencia, a través del Primer Levantamiento Indígena. El Ecuador y el mundo es testigo de la visibilización de rostros y dueños de territorios milenarios del actual Ecuador. Las posteriores como la de 1992 “Allpamanta, kawsaymanta Jatarishun”, que ponen en debate la imposibilidad de la existencia de un pueblo sin territorio, sin lengua y sin cultura.
La particularidad de los pueblos indígenas en Quito, no fue diferente. También en 1992 nace el Movimiento de Organizaciones Indígenas de Quito-MOIQ. Las entonces asociaciones de familias radicadas provenientes de Colta, Guamote, la asociación ATIRY, la Asociación Alejo Sáez, todas de la Nación Puruhá (Chimborazo); Pintores de Tigua, Estibadores de Tigua del pueblo Panzaleo (Cotopaxi); la Asociación de Artesanos de la Cima del Panecillo y la Comunidad Jatun Ayllu, principalmente del pueblo Otavalo, entre otros, unen sus luchas por el respeto a sus derechos desde el ámbito urbano.
La importancia de la vida comunitaria, la educación propia, la lengua, el papel de los jóvenes en la vigorización como pueblos marcaron el inicio. En 1992 nace el Centro Experimental de Educación Intercultural Bilingüe, CEDEIB-Q, como resultado de la unión experiencias educativas de la Escuela Bilingüe Chimborazo de San Roque (1986), la Escuela Bilingüe General Alejo Saes del Barrio El Panecillo (1989). Este plantel, en el año 2015, de manera inconsulta las autoridades educativas de entonces cambian a la denominación actual: Amawta Rikchari.
Si ahora es complicado acceder a la educación desde condiciones desfavorables, mucho más difícil fue antes, por lo que se registraban jóvenes con retraso escolar o quienes se vieron imposibilitados por no contar con recursos necesarios. Es en el año 1994 que el Colegio Técnico Intercultural Bilingüe Chaquiñan nace en Quito, gracias a la solidaria ayuda del plantel matriz en Cotopaxi, tarea educativa que sin un centavo del Estado graduó más de trece promociones, aunque la ceguera o la incapacidad de las autoridades educativas de entonces, como las de ahora, nos obligaron a seguir la tarea educativa desde las salas de familias y amigos, desde los patios de organizaciones sindicales, desde los espacios de organismos no gubernamentales. Posteriormente, varios centros educativos interculturales bilingües tanto al sur y norte de la ciudad aperturan sus servicios y se consolidan, pero insuficientes ante la demanda.
Las demandas y necesidades como pueblos indígenas de Quito son cada vez mayores; desde lo organizativo a lo educativo y la posibilidad de contar con autoridades propias que atiendan los requerimientos más sentidos de su gente. Este es el motivo por el que se crea la Escuela de Líderes “Inti Sisa”, posteriormente Corporación de Jóvenes de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas del Ecuador (COJNAPIS). Este grupo de jóvenes en adelante retoman el fortalecimiento organizativo desde la urbe.
Recordar las jornadas deportivas organizadas por MOIQ, los Mishki Samari, una suerte de priostazgos que recorría lugares y momentos, generando encuentros, compromisos y afianzamiento como pueblos indígenas en la urbe, así como con otros pueblos no indígenas, pero que confluían en la necesidad de tener una sociedad más justa, equitativa, es larga.
Recordar el caminar del Movimiento de Organizaciones Indígenas de Quito MOIQ, es decir, de los pueblos indígenas en Quito reciente, nos lleva a recordar a la presencia de la voz quichua en radios como Municipal, Irfeyal, HCM1, Católica Nacional, Casa de la Cultura, Pichincha Universal. Allí también están los semilleros del actual Riksinakuy, el Medio Digital Comunitario que se consolida hoy por hoy tejiendo pueblos incluso en el Abya Yala. Son estas y otras como las tomas simbólicas de espacios ceremoniales e históricos como el Yavirac donde llegó la guatemalteca Rigoberta Menchú, la participación en el proceso de acción pública del Movimiento Pachakutik, los actos recordatorios de las luchas de líderes de nuestros pueblos como el de la Plaza Indoamérica, entre otras plazas, son innumerables. A esto cabe sumar las gestas que el movimiento indígena, liderado por la CONAIE impulsó en el país con presencia multitudinaria en Quito y en repetidas ocasiones.
A propósito de la realización del VII Congreso de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa Ecuarunari, que tendrá lugar este fin de semana, en Chimborazo, vale que se traiga a la memoria lo que en su momento MOIQ, ahora COIQ, vivió. Cuál es el trato de las autoridades locales, de las políticas institucionales con respecto a los pueblos indígenas urbanos. Tampoco puede faltar una revisión de cuál ha sido el relacionamiento y el tejido de la organización nacional del movimiento indígena, así como su regional. ¿Cuál es la otra verdad a la luz de los discursos y los hechos? Se lo contaremos en nuestras siguientes entregas.
Por: Marcelo Atupaña Ch. Kichwa de la Nación Puruhá. Abogado. Foto: Mishki Samari MOIQ 1996, Archivo Edmundo Castañeda. Agosto 11 de 2022.