ECUARUNARI: Ecuador Runacunapac Riccharimui

ECUADOR RUNACUNAPAC RICCHARIMUI ECUARUNARI (*)

Nuestro Movimiento nace heredando la tradición de siglos de lucha y resistencia del pueblo Quichua. Se constituye como expresión de la unidad y hermandad de los indígenas del Ecuador. Es el primer intento de aglutinar organizadamente a los pueblos indios ecuatorianos, superando las diferencias y el aislamiento impuesto desde la Colonia y las luchas aisladas.

Desde principios de este siglo, en la sierra, la lucha por la tierra adquiere gran importancia, especialmente entre los huasipungueros, quienes se organizan en sindicatos, cooperativas, asociaciones, etc. que más tarde van a constituir la base de la primera organización campesina indígena, la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI). A partir de esta experiencia, las movilizaciones en el campo van adquiriendo mayor organicidad y fuerza, obligando al Gobierno a expedir la primera Ley de Reforma Agraria en 1964, la cual de ninguna manera responde a las expectativas campesinas, obligándonos a seguir en nuestra lucha, la misma que de alguna manera tiene que enmarcarse en la legalidad impuesta por el Estado.

En todo caso la efervescencia social en el campo no desaparece con esta Ley y más bien se agudizan las contradicciones. El carácter represivo del Estado aparece más claramente, se forman «escuadrones de la muerte», bandas de terratenientes auspiciadas por la organización Resistencia de los Agricultores, el ejército se hace presente para sofocar las rebeliones, etc. Por otro lado, los campesinos e indígenas no aceptamos esta situación pasivamente, nos organizamos en cada hacienda, en cada comunidad para defender nuestros derechos. Estas organizaciones locales, constituirán la base para la formación de ECUARUNARI en junio de 1972.

PROCESO ORGANIZATIVO DE ECUARUNARI

A comienzos de los años 60, y un poco antes de la promulgación de la Ley de Reforma Agraria, la Iglesia Católica iniciaron proceso privado de Reforma Agraria, en el cual tiene activa participación la Central Ecuatoriana de Servicios Agrícolas (CESA). Este cambio en la política de la Iglesia se lo podría entender como un esfuerzo para frenar el influjo de la Revolución Cubana en los sectores rurales y, al mismo, tiempo contenerlas crecientes movilizaciones indígenas-campesinas.

Por otro lado, sectores progresistas de la misma Iglesia, en 1970, realizan la Primera Convención de Presbíteros y convocan a una segunda para 1971. En estas reuniones se analizan los lincamientos del Concilio Vaticano II, como también los de la Conferencia Episcopal de Medellín, Colombia, que recalcan el compromiso de trabajar con los más abandonados y necesitados. Con estas reflexiones los presbíteros asumen de alguna manera el compromiso de apoyar las reivindicaciones indígenas-campesinas.

En esta misma línea progresista encontramos al Movimiento Internacional de Juventudes Agrarias Católicas (MUARC) que venían realizando trabajos en comunidades indígenas de Riobamba, Cañar, Tungurahua, etc. y que por lo tanto mantenía cierta influencia en esos sectores. El objetivo básico del trabajo de este Movimiento era el de conformar una organización paralela a la Federación Ecuatoriana de Indios que permita «restar la influencia de los comunistas en los sectores campesinos». Con esta meta, el MUARC, conjuntamente con la organización Iglesia y Sociedad en América Latina (ISAL), organizan la primera reunión de indígenas-campesinos a nivel nacional, contando con el decidido apoyo de la Iglesia de Chimborazo, y de la Hospedería Campesina del Tejar en Quito, siendo ésta última, la que asume la responsabilidad de realizar la convocatoria para esta reunión.

CONSTITUCION DEL ECUARUNARI

Dentro del contexto anteriormente indicado, en la comuna TEPEYAC de la provincia de Chimborazo, realizamos en junio de 1972, un congreso al cual asistieron más de 200 delegados representantes de organizaciones indígenas campesinas, cooperativas, cabildos, etc., de las provincias de: Imbabura, Pichincha, Cotopaxi, Bolívar, Chimborazo y Cañar, en el cual se constituyó el ECUARUNARI

En este Congreso se manifiestan dos posiciones respecto a la conformación de la base social del ECUARUNARI. La primera, planteaba la necesidad de aglutinar a sectores indios y no indios. La segunda, apoyada por la Iglesia, sostenía la tesis de que la Organización debía ser sólo de indios. Por otro lado, a nivel de dirigentes empieza a surgir un grupo que cuestiona la injerencia directa de la Iglesia.

En las discusiones, la segunda posición va tomando fuerza, y el ECUARUNARI se va definiendo como una organización INDIGENA, cuyo principal objetivo será el de propiciar dentro de la población indígena la toma de conciencia, en orden a lograr una recuperación social, económica y política. En este Congreso también adquiere importancia las discrepancias entre otros dos sectores: uno, que se opone a dar un carácter «clerical» a la Organización y, otro, identificado plenamente con la Iglesia, posición que sale triunfadora.

Las conclusiones a que llega este primer Congreso confirmarán el carácter indígena y eclesial de ECUARUNARI.

– Tener reuniones periódicas, las cuales serán convocadas por la Directiva Nacional.

– Impulsar los HUAHUA-RICCHARIMUI, o sea los Movimientos Provinciales, con sus propias directivas.

– Concientizar a todos los indígenas del Ecuador para que se levanten en una sola masa.

– Que sean las bases las que lleven el Movimiento. No se permitirá que ninguna persona o institución extraña o ajena al Movimiento participe en él para manipularlo.

– La lucha del Movimiento será pacífica, a no ser que en momentos difíciles se pueda discutir este planteamiento.

– Como es un Movimiento Clerical, cada Provincia tendrá como asesor a un sacerdote. (Documento, Primer Congreso).

Entre el Primer Congreso (1972) y el Segundo Congreso (1975), el ECUARUNARI, va a sufrir una profunda crisis ideológica, política y organizativa, debido al agudizamiento de las contradicciones internas, que se expresa de la siguiente manera. Por un lado, ECUARUNARI durante esos años había logrado impulsar a nivel nacional las movilizaciones indígenas, para hacer cumplir la Reforma Agraria, incluso presionando al Gobierno para que dicte la segunda Ley en 1973. También había soportado una gran represión por parte del Estado, teniendo que lamentar la muerte de muchos compañeros, como las de los dirigentes Cristóbal Pajuna, asesinado en Tungurahua el 18 de mayo de 1974 y de Lázaro Condo, asesinado por la policía en Toctezinin, provincia de Chimborazo el 25 de septiembre de 1974. Estas experiencias, fueron fortaleciendo la conciencia de los dirigentes, y consolidando la presencia de la organización a nivel nacional. Por otro lado, también dieron lugar a que se agudicen las discrepancias entre asesores y dirigentes al interior de la Organización.

El enfrentamiento entre asesores y dirigentes llega a su máximo nivel a finales de 1974 y se ahonda aún más, a causa de la convocatoria al Segundo Congreso. Por una parte, en una reunión celebrada en Quito, convocada para analizar los asesinatos de los líderes indígenas Lázaro Condo y Cristóbal Pajuna, se encargó a la Hospedería Campesina del Tejar la organización del Segundo Congreso Nacional, haciéndola responsable de señalar lugar y fecha.

Los encargados, luego de dos meses de trabajo, acordaron la realización del Congreso para enero de 1975 en la ciudad de Ambato, para la cual ya se había cursado las invitaciones a algunas provincias. Por otro lado, la Directiva Nacional con sede en Cañar, de manera urgente convocó a una reunión de dirigentes a nivel nacional, a realizarse en Quilloac-Cañar, argumentando que «solo los dirigentes campesinos son los que tiene que organizar el Congreso».

Se desconoce el trabajo realizado por la comisión encargada. Esta situación crea gran desconcierto al interior del Movimiento y provocó su debilitamiento.

Se retiraron algunos asesores, entre ellos, los de la Hospedería Campesina del Tejar; se propició la penetración de partidos políticos, etc. Esta debilidad del Movimiento incentiva también a los terratenientes a reaccionar con más violencia contra los indígenas y a la dictadura militar a aumentar la represión contra las organizaciones populares.

En este contexto, se realiza el Segundo Congreso Nacional, en la Casa Indigenista de Ambato, en julio de 1975. A este Congreso asistieron delegados de ocho provincias con sus respectivos asesores: Cañar, Loja, Chimborazo, Tungurahua, Pichincha, Imbabura, Azuay y Bolívar. (Aproximadamente 120 delegados).

El Segundo Congreso marcó una nueva fase en la vida de ECUARUNARI, en tanto sirvió para constatar el grado de desorganización y casi aniquilamiento del Movimiento, situación que impidió que se pueda elegir una Directiva Nacional, optándose por nombrar una Coordinadora con tres jefes de zona, encargados de diferentes tareas: Zona Norte, encargada de capacitación; Zona Centro, de finanzas; y Zona Sur, de Organización.

En las circunstancias antes descritas, el Segundo Congreso llegó a las siguientes conclusiones (entre las principales).

– Se declara Congreso abierto.

– Se nombra una Coordinadora dividida en tres áreas: Norte, Centro y Sur.

– Se define la necesidad de concientizar a las bases sobre la unidad de los campesinos, para avanzar hacia el cambio social.

Luego del Segundo Congreso, las discusiones ideológicas y políticas continuaron al interior de las organizaciones provinciales lo que permitió que varios dirigentes vayan asumiendo posiciones más claras respecto del futuro de ECUARUNARI. En algunas provincias como Pichincha, en el año de 1976, luchamos por evitar la infiltración de grupos divisionistas, llegando incluso a expulsar a sectores de apoyo como es el caso de ECAMOS.

En febrero de 1976, un sector de ECUARUNARI convocó a una tercera reunión a nivel nacional, a llevarse a cabo en la provincia de Pichincha, con el objeto de analizarla situación acéfala del Movimiento. Esta asamblea fue rechazada en varias provincias, como Tungurahua y Loja. Por la falta de representatividad de los delegados a esta reunión, la Directiva Nacional que se nombró en la misma fue desconocida mayoritariamente. Este acto ahondó el problema en tomo a la captación del control político del Movimiento, en tanto existían algunas iniciativas de filiales provinciales de asumir la representatividad nacional de ECUARUNARI, como es el caso de Cañar, actos que también fueron rechazados.

Como una manera de superar los problemas, convocamos a una reunión de dirigentes con carácter nacional, en la provincia de Bolívar del 25 al 27 de marzo de 1977, en donde planteamos la necesidad urgente de buscar mecanismos que permitieran superar la crisis del Movimiento, uno de éstos fue la convocatoria al Cuarto Congreso de ECUARUNARI en la semana del 19 al 25 de julio de 1977 en la comunidad de Chibuleo, provincia de Tungurahua.

A este Congreso asistimos aproximadamente 180 campesinos, de los cuales, 100 eran delegados oficiales acreditados por las siguientes provincias: Carchi, Imbabura, Pichincha, Tungurahua, Chimborazo. Cañar, Azuay y Bolívar. El lema de esta reunión fue UNIDAD Y CONSOLIDACION DE ECUARUNARI.

En el desarrollo de este Congreso tratamos los siguientes temas:

– Análisis de la situación del Movimiento en las diversas provincias, encuadrado dentro de la problemática nacional.

– Análisis de la Reforma Agraria, en el cual concluimos que la Reforma Agraria, no afectó al latifundio y que la tierra seguía en manos de pocas familias, mientras los campesinos han tenido que salir del campo en busca de trabajo a las grandes ciudades.

– Discutimos y aprobamos el Reglamento interno del Movimiento.

– Analizamos la situación organizativa del ECUARUNARI, y concluimos que era indispensable nombrar una Directiva Nacional, dejando de lado el sistema de coordinadoras.

El Congreso, luego de las discusiones tomó las siguientes resoluciones (entre las principales).

– Participar activamente en la lucha de los campesinos del país

– Emprender en forma constante una educación política de las bases, para comprender y participar activamente en la política nacional.

– Rechazo a las agencias imperialistas que dividen al campesinado ecuatoriano, como son: grupos protestantes y los voluntarios que entregan dinero sin consultar con las bases.

– Expulsión de dirigentes como Antonio Lema y Marco Barahona por realizar tareas divisionistas en el ECUARUNARI de Imbabura, mediante el llamado MODELINDE.

– Se aprueba que cada organización provincial tendrá asesores calificados por las bases campesinas, pudiendo expulsar a aquellos que impidan el desarrollo de las Organizaciones Provinciales y tiendan a su división, (documentos ECUARUNARI).

– En el aspecto ideológico-político, dimos pasos definitivos hacia una concepción clasista del Movimiento Indígena-Campesino, lográndose un acercamiento mayor al Movimiento Obrero.

La gestión de los compañeros que fueron elegidos para conformar la Directiva Nacional de nuestro Movimiento para el Período 1977-79 estuvo básicamente dirigida a definir la línea general de lucha del ECUARUNARI. Incentivaron las movilizaciones á nivel de comunidades exigiendo el cumplimiento de la aplicación de la Reforma Agraria y también promovieron acciones para activar los procesos de afectación dé tierras.

Se emprendió una campaña de denuncia de las actividades de sectas religiosas y otras agencias imperialistas, cuyo trabajo estaba destinado a dividir y desorganizar a las Organizaciones. En este sentido como una alternativa, incentivamos el área de capacitación y concientización a nivel de las bases y de los dirigentes.

El recrudecimiento de la represión estatal sobre los sectores populares, que tuvo su expresión mas palpable en la masacre de los obreros de AZTRA a finales de 1977, generó la inmediata respuesta del Movimiento mediante constantes movilizaciones y denuncias públicas. Esta actitud que demostró la unidad de las luchas indígena campesina y obrera.

En esta misma línea de unidad, el 8 de abril de 1978, en Columbe, provincia de Chimborazo, nos reunimos los directivos de ECUARUNARI, FENOC y FEI, con el objeto de conformar el FRENTE UNICO DE LUCHA CAMPESINA (FULC), el mismo que más tarde adoptó el nombre de FRENTE UNICO DE LUCHA CAMPESINA E INDIGENA (FULCI), debido al reconocimiento que se dio a la presencia indígena en esta lucha.

Las acciones del FULCI se centraron en la exigencia de la aplicación de la Reforma Agraria, la derogatoria de varias leyes: Fomento Agropecuario, Seguridad Nacional, y la exigencia de sanciones a responsables de las matanzas a campesinos. También impulsamos la presencia y organización de la mujer al interior del Movimiento, para lo cual promovimos el desarrollo de varios encuentros dirigidos a este fin.

Así mismo, nuestro Movimiento tuvo una gran participación en el proceso de retomo al régimen democrático, apoyando decididamente el Referéndum para la aprobación de la Nueva Constitución, en la cual se concedía el derecho al voto a los analfabetos, conquista básica para los indígenas, en tanto que hemos sido marginados de la educación.

El advenimiento del régimen democrático y el triunfo del binomio Roldós-Hurtado, despierta en el pueblo ecuatoriano, y en nuestro movimiento más específicamente, muchas expectativas, especialmente en tomo al cumplimiento de los 21 puntos programáticos presentados por el nuevo gobierno.

En este ambiente de esperanza, ECUARUNARI convocó al Quinto Congreso Nacional, en la comunidad Cuatro de Octubre de la parroquia de Píntag, provincia de Pichincha, del 4 al 8 de Septiembre de 1979. En este Congreso participamos 350 delegados, representantes de 10 provincias y de organizaciones fraternas como la FEI, FENOC y CTE.

Las resoluciones a que llegó este Quinto Congreso fueron las siguientes:

– Exigir la entrega de tierras en forma colectiva a los campesinos.

– Exigir la reestructuración del IERAC; la aplicación del Artículo 41, por medio del cual se eliminan los comités de apelación, que sólo han servido para frenar la aplicación de la Reforma Agraria.

– Hacer que se creen fuentes crediticias estatales controladas por las organizaciones campesinas.

– Exigir la participación directa de las organizaciones campesinas en la elaboración y ejecución de proyectos y programas que tienen que ver con el campesinado.

– Luchar por la derogatoria de la Ley de Fomento Agropecuario y la Ley de creación del INCRAE.

– Exigir la derogatoria de la Ley de Seguridad Nacional.

– Luchar por el alza dé salarios para los trabajadores agrícolas.

– Administración de justicia por las autoridades indígenas en las comunas y parroquias de mayoría indígena.

– Exigir la educación bilingüe en los diferentes idiomas que existen en el país.

– Defender los valores culturales y proteger las expresiones artísticas de nuestros pueblos.

– Exigir el rompimiento y la expulsión definitiva de instituciones y sectas religiosas extranjeras.

– Defender el territorio de nuestros pueblos, (documentos del ECUARUNARI).

En este mismo Congreso, decidimos impulsar el fortalecimiento del FUCI, promoviendo encuentros entre la FENOC, FEI y ECUARUNARI. También vimos importante la necesidad de un acercamiento con otras organizaciones regionales indígenas como: la Federación de Centros Shuar, la Federación de Centros Indígenas de Pastaza, la Federación de Organizaciones Indígenas del Napo y la Asociación de Comunas de Saraguro. En este mismo sentido, decidimos establecer relaciones de intercambio con organizaciones de indígenas a nivel internacional como son: Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), la Asociación de Usuarios Campesinos de Colombia (ANUC), la Confederación Campesina del Perú (CCP), la Confederación Tupac Catari de Bolivia.

A partir del Quinto Congreso, es importante resaltar los siguientes aspectos:

– Se busca la consolidación y unidad del Movimiento, por medio de la elección de una directiva nacional donde estén representadas todas la filiales provinciales.

– El Movimiento tiene cada vez más claro, que el problema indígena tiene una doble dimensión: la étnica y la de clase, que, por lo tanto, las soluciones deben ser enfocadas en esta perspectiva. Por un lado, busca la relación con otras organizaciones indígenas tanto a nivel nacional como internacional y por otro, mantiene también comunicación con las centrales sindicales y otras organizaciones populares. En las resoluciones del Congreso, se recogen reivindicaciones tanto indígenas como clasistas.

Luego del Quinto Congreso a nivel general del país y a partir del retorno a la democracia, se nota un importante desarrollo de las organizaciones populares e indígenas en particular. A nivel del Estado la situación no ha cambiado. Las expectativas creadas con el ascenso al poder del binomio Roldós-Hurtado, no han demorado en desvanecerse. El gobierno continuó con una política antipopular, favoreciendo a intereses transnacionales. Buscó la desmovilización de las organizaciones indígenas-campesinas, mediante estrategias destinadas a controlar estas organizaciones. Un ejemplo de esto fueron los proyectos DRI, FODERUMA, CESA, etc., los cuales entraron a ofrecer crédito en sectores donde se temía que la organización popular levante, a través de lucha, su propia alternativa. Propició también el aburguesamiento de un pequeño sector campesino en desmedro de cientos de miles de compañeros que tuvieron que salir del campo a las-ciudades en busca de trabajo. Con el programa de alfabetización, en donde no se nos tomó en cuenta para la elaboración de sus contenidos, se trató de incorporar en calidad de promotores, a los dirigentes más combativos, convirtiéndolos en empleados del Gobierno.

En este ambiente la lucha de ECUARUNARI se orientó fundamentalmente a la recuperación y defensa de las tierras de las organizaciones de base, apoyando también las siguientes acciones:

– La constitución del Consejo Nacional de Coordinación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONACNIE), como una instancia de coordinación de todas las organizaciones indígenas del país. Como ejemplo de nuestro apoyo, ECUARUNARI, asumió en 1981 la coordinación ejecutiva del CONACNIE.

– La participación directa de las organizaciones indígenas en el programa de alfabetización.

– Se impulsó el proceso de unidad con otras organizaciones indígenas y campesinas, mediante nuestro apoyo al FULCI.

– Se apoyó la lucha de los sectores populares e indígenas particularmente, para la expulsión del Instituto Lingüístico de Verano (BLV).

– Se desarrolló una permanente oposición al Gobierno y a su política de control de las organizaciones indígenas campesinas, mediante una constante crítica a los programas implementados por el MAG, FODERUMA, INCRAE, PREDESUR, Seguro Social Campesino, Programa de Alfabetización, etc.

– Se cuestionó al FUT por su alianza con los monopolios del transporte.

– Como parte de un proyecto de educación alternativo de ECUARUNARI, se unificó el alfabeto quichua, superando las diferencias dialectales de las distintas provincias tanto de la sierra como de la Amazonía.

Nuestra posición de independencia frente al Gobierno, posibilitó que ECUARUNARI vaya ganando presencia y fuerza a nivel nacional, fundamentalmente cuando en coordinación con la FENOC, realizamos el 16 de octubre de 1980, la Marcha Nacional Indígena y Campesina «Mártires de Aztra», que exigía la derogatoria de la Ley de Seguridad Nacional, la nacionalización del petróleo, la derogatoria de la Ley de Fomento Agropecuario, expulsión del ILV, destitución del Ministro de Agricultura, etc. En esta movilización participaron más de 10.000 campesinos-indígenas del país.

Como una demostración de que nuestro Movimiento, no mira únicamente los problemas indígenas y campesinos a nivel local, el 10 de diciembre de 1980, tomamos parte en la toma de la Embajada de El Salvador, exigiendo la ruptura de relaciones diplomáticas con la junta militar y en solidaridad con el pueblo salvadoreño. Así mismo, tuvimos activa participación en la Huelga Nacional del 13 de mayo de ese mismo año, convocada para rechazar el paquete de medidas económicas.

Con la muerte del presidente Roldós y el ascenso al poder del Dr. Oswaldo Hurtado y de su partido la Democracia Popular, la situación de los sectores populares no cambia y más bien se vuelve mas crítica. Se implementan medidas económicas antipopulares obedeciendo los dictámenes del FMI, se devalúa la moneda, la deuda privada se sucretiza en beneficio de la burguesía bancaria e industrial y, por último, se promulga el Código Agrario basado en la Ley de Desarrollo y Fomento Agropecuario, que garantiza la inversión de la empresa privada agro-industrial, en desmedro de los campesinos e indígenas.

En este marco general, convocamos al Sexto Congreso Nacional de ECUARUNARI del 21 al 26 de septiembre de 1981, en la provincia de Chimborazo. Las resoluciones de este Congreso fueron las siguientes: (entre las principales).

– Exigir el derecho a la tierra, mediante la aplicación de una auténtica Reforma Agraria, de manera colectiva o asociativa y gratuita.

– El respeto y legalización de los territorios de las nacionalidades indígenas de la Amazonía, así como también de los colonos, sin perjudicar a los pueblos indígenas.

– Alza de salarios y mejores condiciones de trabajo para el asalariado agrícola. Estabilidad de trabajo, sindicalización, derechos laborales, seguro social y el 15% de utilidad líquida.

– Democratización del crédito, asistencia técnica, comercialización sin intermediarios, y que, el ENAC, EMPROVIT, amplíen sus servicios a las áreas rurales con el control del campesino.

– Mejores condiciones de vida en el campo: infraestructura básica, salud, caminos, educación, etc.

– Libertad de organización comunal y asociativa, eliminando todas las trabas jurídicas y burocráticas del Estado y que se respete la autonomía de las organizaciones indígenas.

– La defensa de nuestros recursos naturales y la nacionalización del petróleo, para que la riqueza nacional llegue a los sectores populares.

– Respeto a las culturas indígenas y, la real y democrática participación de las organizaciones en las decisiones políticas.

– El programa nacional de alfabetización debe ser controlado por nuestras organizaciones y no manipulado políticamente por el Gobierno.

– La participación de las organizaciones en la elaboración del proyecto de la ley de comunas.

– Exigimos la derogatoria de la Ley de Fomento y Desarrollo Agropecuario, Código Agrario y del Decreto No. 2969, que impide la recuperación de las tierras.

– Exigimos la expulsión definitiva del Instituto Lingüístico de Verano, y de las demás sectas religiosas que son instrumentos de penetración ideológica imperialista y del genocidio cultural, como también, de las transnacionales que saquean los recursos naturales.

– Luchar por la unidad de los pueblos indígenas y los sectores populares.

– Luchar contra la discriminación racial, la miseria, la explotación y la opresión.

En este Sexto Congreso, el ECUARUNARI, ratificó los lincamientos de independencia, de unidad de las fuerzas populares y de lucha consecuente con las reivindicaciones democráticas, no sólo de los campesinos e indígenas, sino de todo el pueblo ecuatoriano, y por ello definió una política de oposición al Gobierno demócrata cristiano, centro derechista y antipopular. De ahí que la consigna central de este Sexto Congreso fue: UNIDAD CAMPESINAINDIGENA CONTRA EL HAMBRE Y LOS ENGAÑOS DEL GOBIERNO.

Para el año 1983, la crisis económica por la que atraviesa la sociedad ecuatoriana se agudizó, uniéndose a ello un ambiente electoral, caracterizado por un enfrentamiento abierto entre la derecha representada por el candidato social-cristiano León Pebres Cordero y la centro izquierda por Rodrigo Borja.

Estas dos tendencias políticas despliegan un amplio aparato publicitario con los consiguientes ofrecimientos y promesas demagógicas al pueblo.

En este contexto general, convocamos al Séptimo Congreso nacional, en la comunidad de Pijal, provincia de Imbabura, del 25 al 29 de octubre de 1983. A este congreso, asistimos representantes de todas las provincias de la sierra, así como también de la provincia de Esmeraldas.

Las discusiones generales giraron en tomo a las siguientes problemáticas:

– Realidad social, económica y política del país.

– Coyuntura electoral, análisis de las tendencias partidistas.

– La lucha de los pueblos de Centroamérica.

– La invasión a Granada por las fuerzas norteamericanas.

– A estas temáticas generales agregamos temas específicos de la Organización referentes a capacitación, etc.

– Avanzamos también en la discusión y análisis de temáticas específicas a nuestra realidad cultural: práctica de la medicina indígena como alternativa para solucionar los graves problemas de la salud de los pueblos indígenas.

Las resoluciones a las que llegamos en este Séptimo Congreso son las siguientes:

– Defensa y fortalecimiento del Movimiento Nacional indígena y Campesino ECUARUNARI.

– Impulso a la unidad de las organizaciones campesinas indígenas sobre la base del ECUARUNARI, CONFENIAE, (CONACNIE), FENOC, FEI y más organizaciones campesinas y populares que existen.

– Participación activa con nuestros planteamientos y objetivos en el FUT.

– Oposición al Frente de Reconstrucción Nacional, e independencia frente a las candidaturas de Centro Izquierda.

– Apoyo condicional a la Unidad de Izquierda Revolucionaria.

– Apoyo e impulso de un Frente Democrático Anti-imperialista para enfrentar la arremetida burguesa y capitalista.

– Impulsar una política de defensa de las condiciones de vida de los indígenas y campesinos con las acciones necesarias para ello. Defensa de nuestra cultura y de nuestros derechos como pueblos indígenas.

– Exigir la Unidad de la Izquierda.

– Participación condicionada con candidatos propios e indígenas y campesinos en las provincias; siempre que hagan trabajo en las bases y que sean conocidos en la Organización.

– Debe forjarse un movimiento político propio que reconozca nuestros problemas y necesidades, y por fin de soluciones radicales y revolucionarias a nuestros problemas.

– Rechazo a la Ley de Seguridad Nacional por ser atentatoria a los derechos de los indígenas campesinos y de las organizaciones.

– Rechazo a las Instituciones de asistencia financiera: FMI, sectores religiosos y expulsión de Visión Mundial.

– No al pago de la deuda externa oficial (pública y privada).

– Exigir al Gobierno Nacional el rechazo a la invasión guerrerista del imperialismo al hermano pueblo de Granada.

– Levantar una oposición activa a la política guerrerista del Imperialismo y solidaridad permanente en defensa de. la Revolución Nicaragüense y con todos los pueblos que luchan por la liberación.

– Exigir al Gobierno Nacional, romper relaciones con los gobiernos invasores de los países latinoamericanos y otros.

– Desconocimiento de la OEA por no tener ningún pronunciamiento frente a la invasión a Granada.

– Rechazo a la carrera armamentista.

– Apoyar la propuesta de la paz en Centro-América que hizo el grupo Contadora.

– Apoyar a la ONU por su pronunciamiento en favor de los países tercer mundistas. (Documentos ECUARUNARI).

El 10 de agosto de 1984, asume el poder el Ing. León Febres Cordero, representante de la oligarquía nacional y ferviente admirador de la política de Reagan.

El triunfo de la derecha fue logrado en base a una millonaria inversión propagandística y a un discurso demagógico que tocaba aspectos esenciales de las aspiraciones populares como son: «pan», «techo» y «empleo». Una vez en el poder, el Gobierno «Reconstructor», evidenció sus verdaderos propósitos de ensanchar la brecha entre pobres y ricos, mediante la aplicación de una política neo-liberal, en base a la cual, la situación de los sectores populares se ve agravada con la política de «precios reales», eliminación de subsidios, congelamiento de salarios, etc. En el campo se suspende la Reforma Agraria, reemplazándola por una agresiva colonización especialmente en la región Amazónica y en menor grado en la Costa, afectando los territorios indígenas.

Para la ejecución de esta política, el Gobierno ha recurrido al fortalecimiento del aparato represivo del Estado y a un ejercicio, del poder caracterizado por medidas inconstitucionales que imponen sus decisiones por la fuerza en una clara posición dictatorial.

En este contexto, convocamos al Octavo Congreso Nacional, en la ciudad de Quito, del 21 al 24 de noviembre de 1985, con la participación de 510 delegados de 8 provincias. Las resoluciones a las que llegamos en este Congreso son la siguientes: (entre las principales)

ASPECTO AGRARIO

– Que se elabore un proyecto alternativo de Reforma Agraria.

– Denunciar permanentemente las acciones encaminadas a la paralización de la Reforma Agraria, en foros organizados para el efecto.

– Exigir la supresión del cobro de impuestos a los predios rurales; páramos de pastoreo comunal, huasipungos.

ASPECTO POLITICO

Mantener una oposición permanente al gobierno dictatorial y represivo de León Febres Cordero.

Buscar la unidad con todos los sectores populares, políticos y las nacionalidades indígenas, generando mecanismos más amplios de participación conjunta en las diferentes actividades y programas del movimiento y viceversa.

Elaborar un programa de educación y capacitación política nacional que contemple la formación de nuevos cuadros, mediante cursos, intercambio de experiencias, foros, seminarios, etc.

Luchar por el no pago de la deuda externa y promover la unidad latinoamericana contra el imperialismo.

Rechazar la ruptura de relaciones con el hermano pueblo y gobierno de Nicaragua y exigir el inmediato restablecimiento de relaciones.

Mantener permanentemente solidaridad con todos los pueblos del mundo que luchan por su liberación.

Denunciar permanentemente la violación del gobierno de la oligarquía de la Constitución y los derechos humanos.

ORGANIZACION Y CONFLICTOS

Buscar la solución a los problemas de dirección y de vacíos de dirección en las provincias, promoviendo la conformación de organizaciones provinciales y/o apoyando el fortalecimiento de las organizaciones comunales, sectoriales y provinciales.

Mantener permanente relación con las bases del movimiento y no sólo con la dirigencia.

Para fortalecer las organizaciones que se implementen cursos de leyes de comunas y cooperativas; y de la misma manera capacitar con las experiencias de otras provincias sobre promoción organizativa y formas de organización.

Que las organizaciones de base estudien, analicen y reformen los reglamentos internos del movimiento y que los aportes se elaboren en base a la evaluación de las resoluciones del Congreso (su cumplimiento) para poder observar el avance de la organización.

Que la organización y la dirección nacional busquen los medios para mantener el comité ejecutivo.

PRENSA Y PROPAGANDA

Nuestro periódico RICHARISHUM debe cumplir una función educadora, informativa, de orientación y denuncia.

Que la secretaría de prensa y propaganda no abarque todo lo que es la comunicación por lo que la nueva directiva deberá desarrollar una política de la comunicación de acuerdo a nuestra realidad.

NACIONALIDAD Y CULTURA

Que todos los documentos sean reproducidos en quichua y castellano.

Conocer las experiencias de lucha, sus fines políticos y organizativos de cada nacionalidad y difundirlos a todas las bases.

Recopilar nuestra propia historia y definir de manera más clara nuestra propia cultura y nacionalidad.

Exigir el derecho a ser nosotros mismos, no significa división ni frustrar el proceso de unidad del pueblo. Es derecho de todos los pueblos el ser gestores de su propio destino.

Es necesario el trabajo de concientización de lo que somos y de lo que no somos.

Debemos aprender lo que es nuestro y practicarlo.

Los dirigentes deben ser los primeros en dar ejemplo de reivindicar nuestros valores culturales.

La educación es el principal aparato de aculturización del opresor dirigido hacia los pueblos indígenas y al pueblo negro. Por lo que ECUARUNARI debería tener un equipo de educación y cultura que elabore y ejecute un programa de educación alternativa y analice sobre la nacionalidad y la cultura.

Es necesario una organización que oriento y aclare la política de las nacionalidades indígenas del Ecuador donde estén incluidos los pueblos negros.

Aprender y estudiar las experiencias de otros pueblos del continente y de las organizaciones de otras provincias sobre sus luchas concretas en las reivindicaciones de sus culturas y nacionalidad.

JUVENTUDES

Elaborar un programa de capacitación y orientación para la juventud indígena tomando en cuenta su especificidad, superar la visión de la juventud que la reduce solo a los estudiantes, para darle un tratamiento más acorde a la realidad.

Buscar los mecanismos para crear centros culturales y sociales y de educación en el que participe la juventud para evitar la migración.

Que se creen centros educativos bilingües en las comunidades indígenas campesinas con planes de educación propios y con profesores indígenas.

Exigir de las instituciones de educación en general el respeto a la cultura y tradición indígena; porque atentan contra su integridad, por ejemplo: imposición de uniforme, idioma extranjero, valores extraños, etc.

Realizar un encuentro nacional de las juventudes indígenas y campesinas que busque los mecanismos para su organización.

ORGANIZACION DE LA MUJER

Que se elabore un programa nacional de promoción y concientización para la organización de la mujer.

Que cada provincia cree secretarías de la mujer y que coordine con la secretaría nacional de la mujer en la elaboración de programas de concientización, educación y promoción de la mujer.

Organizar un encuentro nacional de la mujer indígena y campesina de manera urgente. La liberación del pueblo se hace en la unidad de la lucha de hombres y mujeres, por lo tanto, la existencia de la organización de la mujer es necesaria porque tiene que ser dirigida y orientada por las mismas mujeres.

SALUD

Defender y promover la práctica de la medicina indígena tradicional.

Impulsar la creación de centros médicos comunales que den servicios de salud y atención médica indígena y occidental con el apoyo estatal sin condición alguna.

Que el movimiento presione al estado exigiendo el apoyo a los programas y políticas de salud de las organizaciones provinciales.

Que el movimiento elabore folletos de medicina natural y educación para la salud en base a las experiencias desarrolladas por las organizaciones de base y de otros países.

Exigir reformas del código de salud y la oficialización de la medicina natural indígena.

En estos últimos tres años, caracterizados por una crisis económica que ha afectado en mayor medida a los sectores populares, y por el aumento de la represión, nuestro movimiento ECUARUNARI se ha fortalecido a pesar del sinnúmero de organizaciones paralelas fantasmas creadas y financiadas desde el gobierno central, para destruirlas legítimas organizaciones. Una respuesta unitaria a nivel nacional de todos los pueblos indios, y de ECUARUNARI en particular, ha sido apoyar decididamente la conformación de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), creada en noviembre de 1986, como la respuesta más idónea para el fortalecimiento del movimiento indígena, mediante la conducción de una línea política coherente a nuestros intereses y reivindicaciones.

Tomado de; Las nacionalidades indígenas del Ecuador. Nuestro proceso organizativo. 1988. CONAIE. Foto portada: Riksinakuy. Agosto 12 de 2022

Nota: La imagen destacada que acompaña a este artículo solo es una provocación en la necesidad de visibilizar líderes y lideresas de otros pueblos que aún siguen ocultados, como justo respeto a sus aportes a su pueblo. Es una tarea que no puede esperar.
ECUARUNARI: Ecuador Runacunapac Riccharimui

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