La Constitución del 2008, además de ser muy extensa: 444 artículos; tiene grandes contradicciones ex profeso. Pone énfasis solo en derechos y no en las obligaciones de las personas. Falta equilibrio. Como consecuencia de eso, los delincuentes, principalmente de cuello blanco, están más protegidos que los ciudadanos honestos.
No hay congruencia entre la primera parte de la Constitución: la declarativa, y la segunda parte: la pragmática. En la primera se otorga incluso derechos a la Naturaleza, pero en la segunda, el presidente de la República, con autorización de la Asamblea, puede hacer extractivismo aún en las zonas declaradas intangibles.
Por otra parte, se hizo creer que el Ecuador es un estado plurinacional. En realidad, el artículo 1 de la Constitución, primero dice que es un estado unitario, lo de plurinacional solo es un relleno. Se eliminó el carácter de gobierno alternativo. Su intención era consolidar un partido hegemónico único. El artículo 2 dice que el castellano es el idioma oficial. El kichwa y el shuar son oficiales solo para la relación intercultural. Son oficiales etéreos. En el artículo 57, sobre los derechos colectivos hay un retroceso, pues la consulta previa no es vinculante. Esto permitió la entrega a las transnacionales de gran parte de los territorios ancestrales. La educación bilingüe no es de las nacionalidades, como era en la Constitución de 1998; pues, está sometida a la rectoría del Ministerio de Educación.
Las contradicciones en la Constitución han servido para manipular el inconsciente colectivo de la población en favor del populismo, el caudillismo y la impunidad de los gobernantes que han delinquido. Cuando se haga una nueva Constitución se tiene que elaborar un texto de no más de 150 artículos bien pensados y redactados. Hay que eliminar la reelección de las autoridades nacionales. Disminuir el número de asambleístas. Debe posibilitar la extinción de dominio de los bienes obtenidos fraudulentamente, etc.
Por: Luis Montaluisa. Kichwa del pueblo Panzaleo, académico. Foto portada: Riksinakuy. Tomado de El Comercio. Septiembre 19 de 2022.