Cuenta la otra historia, que los primeros pueblos de la gran civilización que habita esta parte del mundo que se llama Tawantinsuyu, fueron construidos en sitios georefrenciados por las estrellas. Pueblos, nacionalidades, comunas y comunidades están conectadas por una alineación astronómica y políticamente luchan por mantener el sentido comunitario en el pensar, sentir, hacer y querer colectivo.
Esta alineación astral se materializó cuando se trazaron y construyeron puentes y caminos. Por estos caminos empezaron a fluir las personas, los productos, los saberes y las prácticas, configurando una ruta de sabiduría que, atravesando de Argentina a Colombia, forma una línea, cuya inclinación corresponde a la misma del eje de rotación de la tierra que mantiene el equilibrio planetario. Por eso, en cada equinoccio y solsticio se realizan rituales comunitarios para atar al sol y así mantener ese equilibrio.
El conquistador no alcanzó a comprender esta sabiduría ancestral y solamente uso esta red de caminos para trasportar esclavos e indígenas sometidos, recorriendo pueblos, destruyendo templos solares y lunares y levantando sobre las ruinas, iglesias y un régimen que impuso una sola forma de vivir y contar la historia. La huella del conquistador por el gran camino fue la esclavitud y la codicia, que dio origen a un capitalismo que ha desequilibrado el devenir del mundo.
El período colonial dio paso a las guerras de la independencia, pero la red de caminos, el gran camino, el Qhapaq Ñan, tampoco fue valorado por los patriotas como ruta de sabiduría, siendo nuevamente usada solo para transportar ejércitos, armas y héroes; luego, con la instauración de la república, la prioridad de los gobiernos se concentró en la búsqueda del progreso y el desarrollo, y esta red de caminos sólo sirvió de referencia para construir líneas férreas y carreteras.
La ciencia occidental, consolidada desde la academia como cultura única, empezó a “redescubrir” el gran camino y a compararlo con otras culturas desde una perspectiva monumentalista: “Esa red es una de las obras de ingeniería más imponentes de la historia de la humanidad, sólo comparable con la Muralla China o las vías del imperio romano” (Fresco, 2004).
Una serie de investigaciones realizadas en los paises que atravieza el Qhapaq Ñan, hacen posible que en el año 2014, esta red de caminos sea declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad bajo el nombre de “Sistema Vial Andino Qhapaq Ñan; instaurándose en cada país comités interinstitucionales para ejecutar planes de salvaguardia patrimonial, en Ecuador la prioridad se concentra en la materialidad.
Tenían que ser entonces guardianes de la ancestralidad como Javier Lajo, Carlos Milla, Alberto Taxo, Juan García, entre muchos otros quienes, retomando el poder de los círculos de la palabra, han priorizado la inmaterialidad del gran camino, revalorizando los saberes y prácticas ancestrales e invitándonos a retomar el sentido de la vida del planeta a la humanidad.
“El Qhapaq Ñan…este camino de la verdad…representa al angulo de inclinación del eje de rotación de la tierra, es la inclinación que crea la vida y la biodiversidad en la tierra, al ser la causa de los solsticios, de las estaciones y la diversidad de climas.” (Lajo, 2003) “…pero ahora en estos tiempos en que Chawpi tutapi punchayankapak, que comienza a amanecer en medio de la noche, como profetizaron los ancestros, en que el cóndor y el águila han empezado a volar juntos, ya no se puede ignorar, que primerito hay que hacer una revolución espiritual.” (Taxo, 2010)
Juan García reencarnando al Abuelo Zenón dice: “Cuando se junten para hablar de ustedes, de la comunidad, busquen el camino más franco para llegar al corazón de cada uno de los que se juntan. No olviden que el camino más conocido es el camino de la palabra” (Padilla & Montaño, 2018)
“Entendemos por espiritualidad el manejo consciente de la energía del Cosmos, del cual formamos parte, así como el respeto y cumplimiento de las leyes que rigen su equilibrio y armonía, como es el caso de la más importante de ellas: el AYNI, la reciprocidad.” (Milla Villena, 2018)
Para aportar a este esfuerzo de pensar en colectivo, en noviembre del 2014, se inicia en el suroriente de Quito Ecuador un proceso denominado Caminantes del Qhapaq Ñan, que integra a organizaciones que desde 1990 aportan a preservar, mantener y difundir los saberes y prácticas ancestrales, para revalorizar la memoria, patrimonio e identidad andina reivindicando los derechos culturales de los territorios atravesados por el Sistema Vial Andino “Qhapaq Ñan”.
Este proceso considera que es imprescindible que la ciudadanía participe en la salvaguardia del patrimonio material e inmaterial del Qhapaq Ñan. Por ello, desde el 2015 ha realizado actividades de reflexión y apropiación simbólica con caminatas, talleres y conversatorios. Desde el junio del 2020, para enfrentar la pandemia, desarrollan conversatorios virtuales semanales.
En estos enlaces virtuales que se realizan sábado a sábado desde el 2020, han participado cerca de 300 caminantes indígenas, afrodescendientes y mestizos de Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Uruguay, Chile y Cuba, que han compartido sus experiencias como ponentes a más de 2.000 asistentes que han aceptado la invitación a recorrer los senderos de la memoria, patrimonio e identidad ecuatoriana y latinoamerica.
Este ejercicio semanal que aspira a ser un encuentro intercultural e intergeneracional para construir el nuevo tiempo, se realizará por primera vez de manera presencial, luego de dos años de pandemia. Éste sábado 11 de junio del 2022 se realizará el ENLACE número 100 en el Teatro Prometeo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana a partir de las cinco de la tarde, como parte del Inti Raymi. La entrada al evento es libre hasta llenar el aforo.
Caminantes del Qhapaq Ñan, valora los esfuerzos de las instituciones, pero considera, que así como se está planificando una intervención para la recuperación de la materialidad del Gran Camino, es necesario también salvaguardar la inmaterialidad presente en la memoria social de quienes habitan alrededor de esta Ruta de la Sabiduría.
Por: Rosendo Yugcha Changoluisa, Comunicador Social. Desde el barrio. Junio 8 de 2022