Por: Aymé Quijia* / 23-05-2018
La memoria histórica de nuestras parroquias rurales y comunidades constituyen libros de conocimientos sustentados a través de la sabiduría de sus habitantes. Los imaginarios, las prácticas diarias y actividades comunes abren una visión más amplia de la fortaleza de nuestra oralidad, en muchos casos con sus rasgos o experiencias vividas que ha sido transmitida de generación en generación.
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