Es realmente cuestionable que se sigan realizando trabajos, construyendo tuberías, muros de piedra y pilotes, los mismos que a día seguido se van río abajo, debido al avance de la erosión del suelo del río Napo y de sus afluentes (ríos Malo y de Las Piedras Bonitas), generando como es obvio más costos a la empresa estatal y beneficiando a los contratitas que operan en esa zona, respecto de lo cual, la Contraloría General del Estado y la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífero no se pronuncian por esas acciones equivocadas.
En esa zona no se han realizado estudios integrales de riesgo y de la erosión del suelo, por eso resulta inconveniente realizar ese tipo de trabajos si previamente no se tienen esos estudios; por lo tanto, la variante que se debió construir en forma definitiva (los oleoductos, los poliductos y la carretera) debió ser por el puente de los Monos, por el bosque protector La Cascada, en la confluencia de los ríos Quijos y El Salado (Alfredo Carrasco, ingeniero geólogo).
En 1989 después del terremoto de 1987, se realizó “un análisis de riesgo geodinámico del SOTE (Sistema del Oleoducto Transecuatoriano), el mismo que comprendió desarrollar estudios de fallas geológicas, de erosión, de pluviosidad y de cambio de clima. En este trabajo participó la Universidad Central en el tramo Lago Agrio-Papallacta, la Escuela Politécnica Nacional en el tramo Papallacta-Chiriboga y la Escuela Politécnica del Litoral (ESPOL) en el tramo Chiriboga-Balao. Estos trabajos fueron entregados a Petroecuador en 1989, así lo hizo la Universidad Central del Ecuador (Fernando Reyes Cisneros, ingeniero petrolero, vicepresidente del Colegio de Ingenieros Geólogos, Minas, Petróleos y Ambiental).
Por lo tanto, si se hubieran realizado estos trabajos, conforme lo indican los mencionados ingenieros, el país no estuviera corriendo el riesgo de quedarse sin ingresos por la suspensión de la exportación petrolera, o de quedarse sin el abastecimiento de combustibles, o dejar incomunicadas a las provincias de Sucumbíos y Orellana.
Otro error que cometió el gobierno anterior, fue sacar al Ecuador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), porque en estos casos, el país ha recibido el apoyo de esta organización, como ocurrió en 1987, de la que recibió la entrega de petróleo, préstamos, intercambio tecnológico, entre otros beneficios. Los oleoductos por donde se transporta los hidrocarburos están sujetos a sufrir siniestralidades de diferente característica: por hundimiento de suelo, deslaves, rompimiento por creciente de ríos, incendios, terremotos, erupciones volcánicas y por otros factores. En el período 1972-2001, el SOTE ha sufrido 61 rompimientos, la mayoría de los casos por la creciente de los ríos: Quijos, Papallacta y Aguarico, así como por deslaves y otros factores (Iván Narváez Q., La frontera violenta, La Frontera Violenta, 2001).
Por: Henry Llanes Suárez. Sociólogo y analista de temas petroleros. Foto portada: CAAAP. Diciembre 17 de 2021.