Por: Alfonso Cachimuel / 18-05-2018
Los pueblos ancestrales tuvieron una herramienta que actualmente causa asombro a los cientistas y academicistas occidentales como es la observación del cosmos; los abuelos conocían y practicaban la disciplina en el tiempo y un orden en el espacio celeste incansable y que las estrellas podían girar todas en torno a un grupo de ellas que semejan a una ave con las alas desplegadas o un humano con los brazos extendidos, al aventador o la cruz del sur, etc.
El hombre andino por milenios aprehendió y evidenció construyendo espejos de agua en las cumbres o pucarás del callejón interandino para capturar la imagen de cada una de las luminarias y reproducir en piedra la forma y proporción de la figura cruciforme. Los astrónomos andinos observaban todo el año, la sombra que proyecta un objeto y constataron el desplazamiento de la tierra alrededor del sol; de la observación del movimiento de la sombra deriva la concepción de un tiempo circular y cíclico para los pueblos ancestrales de Abya Yala.
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