
La otra verdad ya estaba aquí: 16 años de archivos que todavía interpelan al Ecuador
Cuando un medio nace desde los territorios, su archivo no solamente conserva noticias: conserva las preguntas de los pueblos frente al poder
Hay archivos que guardan el pasado.
Y hay archivos que, cuando vuelven a abrirse, parecen estar hablando del presente.
En los primeros meses de 2010, cuando RiksinakuyTV todavía caminaba bajo el nombre de REDCI, la Red de Comunicadores Interculturales Bilingües del Ecuador, sus páginas comenzaron a recoger voces que no siempre encontraban espacio en los grandes medios.
Eran voces indígenas, académicas, políticas, comunitarias. Voces que cuestionaban. Voces que exigían explicaciones. Voces que defendían derechos. Voces que hablaban de agua, educación, plurinacionalidad, justicia, territorio y organización.
Pero, sobre todo, voces que se negaban a aceptar que la realidad de los pueblos pudiera ser explicada únicamente desde el poder.
Hoy, mientras RiksinakuyTV Internacional prepara una nueva etapa de su recorrido informativo desde los territorios, hemos vuelto a esos archivos.
Y lo que encontramos no es solamente memoria.
Encontramos una línea editorial.
Cuando el relato internacional decía una cosa y los pueblos vivían otra
El 1 de abril de 2010, RiksinakuyTV publicó “La falsa imagen internacional de un proceso político”, un texto de Pablo Arciniegas Ávila.
El artículo cuestionaba la manera en que determinados medios internacionales clasificaban los procesos políticos latinoamericanos y advertía sobre el riesgo de colocar etiquetas ideológicas que no necesariamente correspondían con las prácticas concretas de los gobiernos.
En el caso ecuatoriano de entonces, el texto discutía la imagen internacional de la llamada “Revolución Ciudadana” y su identificación automática con la izquierda revolucionaria.
Era una discusión que, vista desde hoy, permite recordar algo fundamental para el periodismo:
un gobierno puede construir un discurso y, al mismo tiempo, ser observado desde otra perspectiva por quienes viven las consecuencias de sus políticas.
La propaganda puede viajar rápidamente.
La realidad de los territorios, en cambio, tiene otra velocidad.
Por eso, desde sus inicios, RiksinakuyTV buscó mirar más allá de las etiquetas.
No se trataba simplemente de repetir que un gobierno era de izquierda, socialista, revolucionario o progresista.
La pregunta era otra:
¿Qué estaba ocurriendo realmente con las organizaciones populares?
El poder también puede hablar el lenguaje de los pueblos
En aquellos años, el discurso oficial incorporaba palabras que históricamente habían formado parte de las luchas indígenas y populares: plurinacionalidad, interculturalidad, derechos, participación, revolución.
Pero para las organizaciones sociales aquello no significaba necesariamente que sus demandas hubieran sido satisfechas.
En mayo de 2010, el archivo de RiksinakuyTV recogía el enfrentamiento entre el Gobierno de entonces y la dirigencia indígena alrededor de los recursos económicos entregados a organizaciones.
La discusión sobre los recursos públicos era legítima.
Fiscalizar y transparentar el uso del dinero público es una obligación democrática, venga de quien venga.
Pero el archivo conserva también la otra parte de aquella disputa: la respuesta de dirigentes que denunciaban que esos recursos estaban siendo utilizados políticamente para desacreditar, dividir o enfrentar a las organizaciones.
No corresponde convertir aquellas denuncias en verdades automáticas cuatro lustros después.
Pero sí corresponde conservarlas.
Porque eso también es memoria periodística:
registrar lo que los actores dijeron cuando los hechos estaban ocurriendo y permitir que las generaciones posteriores puedan volver sobre esas palabras.
ECUARUNARI: una organización que volvió a levantar la voz
En ese mismo escenario aparece una de las expresiones más importantes del movimiento indígena andino: la ECUARUNARI.
El 17 de mayo de 2010, RiksinakuyTV publicó “¿Por qué la ECUARUNARI-CONAIE sostiene la Movilización Plurinacional?”
La pregunta estaba atravesada por una disputa concreta: el agua.
Miles de comuneros y regantes habían llegado a Quito y las organizaciones cuestionaban el contenido de los proyectos relacionados con la legislación hídrica.
El archivo enumera entonces diez puntos de preocupación: el tratamiento del agua como servicio ambiental, la afectación de predios, la gratuidad del derecho humano al agua, la consulta previa, los sistemas jurídicos indígenas, el aprovechamiento productivo del agua, la privatización y transferencia, y la institucionalidad del agua, entre otros.
La consigna quedó registrada en aquellas páginas:
“El agua no se vende, el agua se defiende”.
No era una discusión exclusivamente legislativa.
Para los pueblos, el agua era —y continúa siendo— territorio, agricultura, vida, comunidad y futuro.
Y detrás de aquella movilización aparecía también una práctica que RiksinakuyTV registró desde sus primeros años:
la interpelación al poder.
No pedir favores.
No solicitar concesiones.
Exigir que las autoridades respondan frente a la Constitución, las leyes y los derechos conquistados mediante décadas de organización y movilización.
Cuando la Constitución dejó de ser solamente un texto
El 18 de mayo de 2010, otro archivo llevaba esa discusión hacia la Corte Constitucional.
El artículo “Presidente de la Corte Constitucional debe responder por incumplimiento de normas internacionales” recogía el pedido de comparecencia del entonces presidente de la Comisión de Derechos Colectivos, Marco Murillo, al presidente de la Corte Constitucional, Patricio Pazmiño.
La controversia giraba alrededor de la consulta prelegislativa y de la aplicación de instrumentos internacionales como el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
El punto central era profundo:
los derechos colectivos no podían quedarse en declaraciones solemnes.
Tenían que convertirse en garantías efectivas.
La Constitución podía reconocer derechos.
Los tratados internacionales podían establecer obligaciones.
Pero correspondía al Estado garantizar que esos derechos fueran respetados.
Esa ha sido una de las constantes históricas de las organizaciones indígenas: recordarle al poder que los derechos conquistados no son regalos de ningún gobierno.
Son resultado de luchas.
La respuesta de los pueblos no fue solamente reclamar
Y aquí aparece quizás uno de los archivos más importantes de esta serie.
Porque hablar de los pueblos y nacionalidades solamente desde la protesta sería contar una historia incompleta.
El mismo 18 de mayo de 2010, RiksinakuyTV publicó “Contribuciones científicas de las nacionalidades indígenas del Ecuador”, un texto de Luis Montaluisa, primer director de la DINEIB.
La publicación colocaba sobre la mesa otra dimensión de la historia indígena:
la capacidad de producir conocimiento.
Investigación lingüística.
Materiales educativos.
Formación de profesionales.
Desarrollo de la Educación Intercultural Bilingüe.
Investigaciones sobre las lenguas indígenas.
Producción académica.
Experiencias educativas.
Conocimiento sobre la naturaleza.
Y una visión distinta del desarrollo.
La tesis era contundente: las nacionalidades indígenas no solamente habían reclamado derechos; también habían construido propuestas, instituciones, conocimientos y experiencias educativas.
La historia de los pueblos no puede reducirse a la movilización.
También está en las aulas, en las lenguas, en la agricultura, en la ciencia, en los conocimientos sobre la naturaleza y en las formas comunitarias de construir futuro.
La ciencia también nace desde los territorios
Hay una frase que atraviesa aquel texto y que merece ser recuperada hoy, cuando tantas veces se habla de innovación como si fuera patrimonio exclusivo de los grandes centros académicos.
Los pueblos también producen conocimiento.
Durante décadas, las nacionalidades indígenas habían trabajado sobre sus propias lenguas, desarrollado materiales educativos, formado profesionales y construido una experiencia de educación intercultural bilingüe.
Aquello constituía una contribución al país.
Y también una advertencia:
no todo conocimiento nace lejos de los territorios.
Hay conocimientos que llevan siglos allí.
Hay otros que fueron sistematizados durante décadas.
Y existen nuevas generaciones indígenas que hoy ingresan a universidades, laboratorios, centros de investigación y espacios tecnológicos para continuar ampliando ese legado.
La comunicación de RiksinakuyTV quiso registrar también esa dimensión.
Porque contar a los pueblos únicamente como víctimas sería otra forma de invisibilizarlos.
Una memoria que no pide permiso
Dieciséis años después, volver sobre estas publicaciones produce una sensación particular.
El país cambió.
Los gobiernos cambiaron.
Las organizaciones atravesaron nuevas etapas.
Las tecnologías transformaron la manera de informar.
Las redes sociales cambiaron la velocidad de la disputa pública.
Pero algunas preguntas permanecen.
¿Quién define qué es izquierda y qué es derecha?
¿Quién decide qué significa desarrollo?
¿Quién controla al poder?
¿Quién garantiza los derechos colectivos?
¿Quién decide sobre el agua?
¿Quién consulta a los pueblos?
¿Quién reconoce sus conocimientos?
¿Quién cuenta sus historias?
Y, quizá la pregunta más importante:
¿desde dónde se cuenta la realidad del Ecuador?
Desde sus inicios, RiksinakuyTV tomó una decisión editorial.
Mirar desde los territorios.
Escuchar a sus protagonistas.
Registrar sus luchas.
Pero también registrar sus aportes.
Porque los pueblos no son solamente noticia cuando protestan.
Son noticia cuando crean.
Cuando investigan.
Cuando educan.
Cuando producen.
Cuando alimentan.
Cuando defienden el agua.
Cuando preservan sus lenguas.
Cuando construyen conocimiento.
Cuando interpelan al poder.
Ahora dejamos que los archivos hablen
Hoy RiksinakuyTV Internacional prepara una nueva etapa.
Antes de volver a recorrer los territorios con nuevos micrófonos, cámaras y plataformas, regresamos a las huellas que quedaron en el camino.
Cinco artículos publicados hace 16 años vuelven ahora a nuestro portal.
No para afirmar que el pasado tenía todas las respuestas.
No para convertir cada denuncia de entonces en una verdad definitiva.
Y tampoco para idealizar a quienes protagonizaron aquellas disputas.
Volvemos porque el archivo es también una forma de memoria democrática.
Porque allí quedaron registradas las voces de quienes, en aquel momento, miraban el país desde otro lugar.
Y porque esas voces forman parte de la historia de un medio que nunca quiso limitarse a reproducir el relato dominante.
REDCI fue el comienzo.
RiksinakuyTV fue el camino.
RiksinakuyTV Internacional es la etapa que continúa.
Y ahora, antes de volver a salir al encuentro de los territorios, hacemos algo esencial:
abrimos nuestros archivos.
Que hablen quienes hablaron.
Que vuelvan las preguntas.
Que la memoria dialogue con el presente.
Porque después de 16 años hay algo que permanece intacto:
la necesidad de contar la otra verdad.
Y esa otra verdad no pertenece a un medio.
Pertenece a los pueblos que nunca dejaron de contarla.
RiksinakuyTV Internacional
La voz desde los territorios.
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