
La Amazonía define una nueva conducción en medio de tensiones por territorio, derechos colectivos y relación con el Estado
Puyo, Pastaza. En Unión Base, territorio amazónico convertido nuevamente en escenario de debate político y organizativo, concluyó el XVIII Congreso de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana, CONFENIAE, con la elección de Efrén Nango, de la Nacionalidad Shiwiar, como presidente para el período 2026–2030.
Según los resultados reportados del Congreso, Nango obtuvo 370 votos, seguido por Misael Jipa, de la FCUNAE, con 317, y Severino Sharupi, de la FENASH-P, con 129. El proceso reunió a representantes de las organizaciones de base de la Amazonía y estuvo presidido por Franco Viteri, de nacionalidad Kichwa.
La elección tiene un significado particular dentro de la trayectoria de la organización: de acuerdo con los resultados del Congreso, por primera vez la Nacionalidad Shiwiar asumirá la presidencia de la CONFENIAE, organización fundada en 1980 y que articula a pueblos y nacionalidades amazónicas. La propia CONFENIAE identifica entre sus ámbitos centrales la defensa del ambiente, los recursos naturales, los derechos colectivos y el fortalecimiento de sus organizaciones de base.
Pero la elección no ocurre en un escenario cualquiera.
La nueva conducción recibe la organización mientras en la Amazonía se mantienen abiertas discusiones sobre territorio, extractivismo, derechos colectivos, educación intercultural bilingüe y relación con el Estado. Este 19 de septiembre, dirigentes de las nacionalidades amazónicas reunidos precisamente en Unión Base rechazaron trasladar una reunión propuesta por el Gobierno hacia Quito, mientras miles de personas se concentraban en sectores de la vía Puyo-Macas.
Es, por tanto, una conducción que comienza en medio de una coyuntura donde el territorio vuelve a ocupar el centro de la disputa política.
Una conducción con desafíos territoriales
Entre los principales retos planteados durante el Congreso aparece la defensa de los territorios frente a actividades extractivas y la necesidad de fortalecer la capacidad de decisión de las comunidades y nacionalidades sobre sus propios espacios de vida.
La CONFENIAE ha sostenido históricamente una agenda relacionada con la defensa territorial, ambiental y de los derechos colectivos. Sus documentos institucionales plantean una gobernanza articulada con las estructuras de base y una representación política, jurídica y técnica de las comunidades, pueblos y nacionalidades amazónicas.
A ello se suma un desafío político interno: reconstruir unidad organizativa sin desconocer la diversidad territorial, generacional y nacionalitaria de la Amazonía.
La nueva dirigencia también deberá enfrentar el debate sobre el papel del Movimiento Pachakutik, particularmente respecto de su relación con las bases y con las organizaciones que históricamente dieron origen al proyecto político del movimiento indígena.
Otro frente señalado es la Educación Intercultural Bilingüe, concebida desde las nacionalidades no solamente como un servicio estatal, sino como un componente fundamental de la reproducción cultural, lingüística y territorial de los pueblos. No resulta menor que Nango tenga trayectoria precisamente en esta área: CONFENIAE lo registró anteriormente como dirigente de Educación y participante en procesos sobre acceso de jóvenes amazónicos a la educación superior.
Un nuevo Consejo de Gobierno
Junto a Efrén Nango, la nueva estructura estará integrada por Nelly Shiguango, vicepresidenta; Juan Carlos Ruiz, dirigente de Territorio; Jhonny Tumba, Educación; Estela Nateno, Economía; Carmen Amaguaña, Mujeres; Noemí Tapuy, Salud; y Karla Redsino, Juventud.
La composición coloca sobre la mesa una agenda amplia: territorio, educación, economía, mujeres, salud y juventudes. No se trata solamente de administrar una estructura organizativa, sino de responder a problemas concretos que atraviesan cotidianamente a las nacionalidades amazónicas.
La propia experiencia histórica de la CONFENIAE muestra que sus congresos no son únicamente espacios electorales. En 2020, por ejemplo, su XVI Congreso reunió a 23 organizaciones de base y más de 700 participantes, y vinculó la renovación de autoridades con temas de unidad regional, luchas territoriales, comunicación y participación política.
Ahora, seis años después, el escenario es diferente y los desafíos se han profundizado.
Desde Unión Base, la nueva conducción deberá convertir las resoluciones del Congreso en organización, presencia territorial y propuestas concretas. La defensa de los territorios, la autonomía organizativa, la educación intercultural bilingüe, la participación de jóvenes y mujeres y la relación con el Estado estarán entre los asuntos que marcarán este nuevo período.
La Amazonía no solamente ha elegido una nueva dirigencia. Ha abierto un nuevo capítulo de su debate interno y de su relación con el país.
Y ese capítulo comienza, nuevamente, desde el territorio.
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