Por: Rosendo Yugcha Changoluisa
Pueblo Kitukara, Comunicador Social
Agosto 28 de 2018
En un escenario caótico donde la macro economía impone las reglas de juego a través del discurso de la competencia desleal, el egoísmo acumulador y el despilfarro y donde la garantía de derechos humanos parece quedar como una simple limosna ¿a quién se le ocurre hablar de interculturalidad?
Entender la interculturalidad como un proyecto político civilizatorio es poner en duda el paradigma del éxito vigente en la actualidad, en el que anular al adversario es lo fundamental, más allá incluso de la ética. Implica romper el paradigma del valor de uso de lo material que está en medio de las relaciones sociales como una traba cotidiana que impide generar condiciones de igualdad, necesarias en un diálogo intercultural. Es abrir la mente superando la autocensura y discriminación.
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