Por: Armando Muyolema
Kichwa del Pueblo Cañari, Profesor, Universidad de Wisconsin, Madison. USA.
agosto 15 de 2018
Entrega especial
El viernes 6 de julio se firmó, en Latacunga, el Decreto Ejecutivo 445 (en adelante el Decreto) que crea la Secretaría de Educación Intercultural Bilingüe (SeEIB). La firma del Decreto se volvió un evento de masas que está siendo celebrado y calificado como histórico bajo la asunción de que “devuelve” el control de la EIB a las nacionalidades indígenas del Ecuador. El presidente Lenín Moreno señaló solemnemente que su palabra se ha cumplido. Sin embargo, al analizar dicho Decreto, se puede constatar claramente que carece de trascendencia histórica y, en realidad, no “restituye” nada. Al contrario, reafirma los principios esenciales que justificaron el despojo y el desmantelamiento sistemático de la EIB durante la última década. En estricto rigor, siguiendo la tradición del período indicado, el Decreto eleva el estatus de la autoridad de la EIB pero con atribuciones disminuidas, ratifica la potestad exclusiva del Ministro de educación para nombrar a la máxima autoridad de EIB sin considerar mérito ni requisito alguno para ejercer un cargo altamente especializado y complejo como es el sistema de educación intercultural bilingüe (SEIB) y, lo que es más preocupante, ratifica sin ninguna precisión conceptual y operativa el principio de la “rectoría de la educación” por la autoridad educativa nacional.
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