Por: Raquel Yri8goyen Fajardo, Perú*
Sobre el discurso presidencial: se acabó la apariencia del Estado social y democrático de derecho y regresamos al absolutismo ilustrado. Así resumió los días de gobierno que tendrá: “gobierno con mando firme y sensibilidad para escuchar”, como un buen rey (o reina). Cero participación de la ciudadanía y, menos, de los pueblos indígenas y Afroperuanos. Solo mano dura y asistencialismo.
No mencionó ningún mecanismo de consulta previa, representatividad en el Estado, ni espacios de toma de decisiones para pueblos indígenas ni afroperuanos.
Seguridad territorial ausente:
El discurso omitió hablar de la titulación o protección de los de territorios de pueblos indígenas no sólo frente a las economías ilegales sino también frente a los megaproyectos extractivos que se vienen imponiendo sin consulta previa desde las políticas de su padre, con el resultado de indígenas y defensores ambientales muertos y perseguidos.
Y cuando habló de garantizar la inversión y predictibilidad, jamás mencionó que ello solo debería hacerse previa garantía de los derechos indígenas, como la Consulta previa, y derechos ambientales. Esos derechos No aparecen en el lenguaje del nuevo poder, que es el mismo viejo poder remozado de las corporaciones y fuerzas del orden que instauró su padre en 1992, luego del autogolpe.
El enfoque punitivo en la Amazonía:
La única estrategia territorial fuerte para la selva fue el despliegue de las Fuerzas Armadas e inteligencia para supuesto combate de la minería ilegal.
La nueva presidenta trató la problemática ambiental de estas regiones estrictamente bajo un enfoque de orden interno y seguridad nacional, dejando de lado el enfoque de derechos humanos o desarrollo social participativo. Ni siquiera tuvo en cuenta el respeto y respaldo a los propios mecanismos de seguridad y justicia indígenas.
El enfoque de la presidenta hacia las comunidades fue meramente asistencial, centrándose en la entrega de servicios básicos y ayuda económica, esquivando sus demandas históricas de derechos indígenas y participación política, social y económica.
Que hay de los megaproyectos inconsultos? No dijo nada pero dijo todo: proteger la inversión, la empresa y seguridad. Y dónde queda la seguridad de los pueblos indígenas que se han visto invadidos desde las políticas neoliberales de su padre? Al parecer, frente a eso, cierra los oídos y ojos… tampoco dijo nada de derechos humanos, derechos de las mujeres, o terminar con las leyes pro-crimen… curioso afirmar como una política central la seguridad ciudadana cuando no piensa remover las leyes pro-crimen ni fortalecer a las instituciones democráticas…
Dijo que dialogará con las instituciones de justicia para promover la “meritocracia”, que ha querido decir? Seguir que la JNJ siga cambiando y poniendo a más fiscales y jueces afines a “su meritocracia”?
Nada de coordinación con la jurisdicción especial ni mención al aporte de las rondas campesinas y la justicia indígena …
estemos preparad@s…
![]()
