Por: Aymé Quíjia / 25-04-2018
“Desde chiquita mi mamá me mandaba a cargar el agua, llevando los ponditos, íbamos a la una de la mañana, ahí recogíamos con el mate y tapábamos la boca del recipiente con la chilca y con la soguita veníamos trayendo, luego regresábamos a la quebrada de Zámbiza llevando la ropa para lavar, ahí nos bañábamos para llegar a las 06h00 a la casa, para ir a la escuela, llegando de estudiar, de ahí a deshierbar para los cuyes, a cocinar para hacer los deberes, así ayudábamos a nuestros papacitos” Dolores Achig 86 años.
Hablar de la mujer rural no es solo una cuestión de género es referirse a aquella persona que desde la niñez se va constituyendo en un aporte de su casa, aquella que tiene obligaciones y responsabilidades con el cuidado de los hermanos, los deberes de la casa, el apoyo en los terrenos, además que al crecer se transforma en el centro familiar, comunitario y de apoyo al sustento diario.
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