Por: Nelson Atupaña Chimbolema / 24-04-2018
Hemos llegado a una noción difusa de no diferenciar claramente el trabajo formativo, del trabajo infantil. Esto tiene una explicación. La transmisión cultural “Mindalae” (comerciantes) acompañada por la expansión del sistema capitalista en las comunidades kichwas de Cotacachi y Otavalo, por ejemplo, ha generado distorsiones en las prácticas familiares y comunitarias respecto al proceso de trasmisión de la práctica cultural mindalae y al trato y consideración a los niños, niñas y adolescentes, en especial cuando se los incluye en el trabajo formativo. Los problemas económicos familiares, han dado pie a que muchos menores de edad tengan que abandonar la escuela y trabajar tanto en Otavalo como en Cotacachi o desplazarse a otras ciudades, incluso migrar al exterior.
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